Ushuaia: el relleno del Pipo nunca tuvo monitoreo y ahora investigan el agua del río
Un concejal pidió informes por el viejo relleno del Pipo. La respuesta oficial encendió las alarmas: no hay registros de monitoreo ni del cierre, y en el río Pipo detectaron variaciones en el agua. Qué encontraron y qué exige ahora.
La discusión por los residuos en Ushuaia sumó un capítulo incómodo: un informe de la Secretaría de Ambiente admitió que el antiguo relleno sanitario del Pipo, usado entre 1989 y 2000, nunca tuvo monitoreo ni control, y no existen datos ciertos sobre cómo se cerró. El dato salió a la luz a partir de un pedido de informe del concejal del Movimiento Popular Fueguino, Vladimir Espeche.
"Me contestaron que no hubo monitoreo, no hubo control y no hay datos ciertos del cierre del relleno", resumió el edil sobre la respuesta oficial que recibió.
Qué encontraron en el predio
Según la información que llegó al Concejo, en el sector hay líquidos cuyo origen todavía no pudo determinarse. También se detectaron variaciones en parámetros del agua del río Pipo. Espeche fue cuidadoso: aclaró que esos datos no alcanzan para afirmar que haya contaminación por lixiviados, pero sí obligan a estudiar el lugar.
"Quiero llevar tranquilidad a la comunidad, pero hay variación en el agua del río Pipo y hay que investigar, hay que trabajar", sostuvo.
Con ese panorama, el concejal preparó una resolución para que la Municipalidad y la Provincia hagan controles y monitoreos conjuntos sobre el viejo predio. El objetivo es determinar qué pasa en el suelo y en el agua y, si se confirma algún problema, avanzar con medidas de mitigación.
"No se puede mirar hacia otro lado en materia ambiental", afirmó.
Las dudas sobre el relleno que funciona hoy
Espeche también apuntó al seguimiento del relleno sanitario que está operativo en la actualidad. Dijo que recibió documentación sobre el retiro de lixiviados, pero que todavía no tiene registros que permitan saber cuánto se extrae ni con qué frecuencia. Además, señaló que el predio ya llegó a la altura de los muros de contención y que la licitación de 2014 no había fijado un límite claro.
Esas deficiencias, para el concejal, se conectan directamente con el nuevo pliego para el tratamiento y la disposición final de los residuos, que será analizado en comisión. Anticipó que llevará varias observaciones y adelantó que pondrá el foco en el presupuesto, en las condiciones que se les exigen a las empresas y en las obligaciones ambientales.
El pliego bajo la lupa
El documento contempla alrededor de 13 mil millones de pesos por cuatro años y permite aceptar ofertas con una variación de hasta el 10 por ciento. Espeche cuestionó que se exija experiencia en ciudades de más de 250 mil habitantes: a su criterio, esa condición deja afuera a empresas que trabajaron en localidades de una escala similar a Ushuaia.
Sumó otros dos puntos: las certificaciones ambientales podrían presentarse hasta 12 meses después y no se exigiría maquinaria nueva. Pero para el edil la incógnita central es otra.
"En ningún lado tenemos constancia de si ya está determinado dónde va a funcionar el nuevo relleno sanitario, si se tiene el título de dominio o si se va a llevar a una expropiación", planteó.
Con esas condiciones sobre la mesa, Espeche sostuvo que el pliego está "direccionado", aunque aclaró que se trata de su propia evaluación y que pretende discutirla en comisión. "No sé para quién, pero yo entiendo, y esto me hago cargo, que el pliego está direccionado", afirmó.
"Quiero que la licitación avance"
Pese a los cuestionamientos, el concejal aseguró que no busca frenar el proceso. Su preocupación es que el expediente haya llegado demasiado tarde y que una demora termine forzando una renegociación o una prórroga.
"Yo quiero que la licitación avance, pero este pliego se tendría que haber presentado un año antes", sostuvo.
Espeche también reclamó mayor autonomía para los equipos técnicos de Ambiente. Consideró que hay personal capacitado, pero que las decisiones finales quedan condicionadas por funcionarios políticos. "El problema no es el personal técnico", dijo, y pidió que las irregularidades ambientales deriven en controles y sanciones cuando corresponda.
Para el edil, los problemas del antiguo relleno, las dudas sobre el predio actual y las condiciones de la futura contratación deben analizarse como parte de una misma política de residuos.
"No podemos contaminar el agua, es un bien esencial que tenemos para nosotros y para nuestra prosperidad", concluyó.