Usaron IA para desnudar a sus compañeras: el aviso de un psicólogo que hiela la sangre
Un grupo de adolescentes habría usado inteligencia artificial para desnudar a sus compañeras en Concordia. Un psicólogo analizó el caso y fue contundente sobre lo que les espera a las víctimas cuando la foto se viraliza.
Un grupo de adolescentes de Concordia habría usado herramientas de inteligencia artificial para manipular fotos de sus compañeras y simular que estaban desnudas. El caso encendió las alarmas y llevó a Elonce a consultar al psicólogo Santiago Resett, doctor en Psicología y docente de la UADE, sobre las consecuencias de estas prácticas.
Según explicó el especialista, estas conductas suelen estar ligadas al acceso temprano a dispositivos, la falta de supervisión de los adultos y la dificultad de los chicos para dimensionar el daño que generan. También pesan la presión del grupo y la tendencia a imitar comportamientos que se viralizan en las redes.
Resett remarcó que saber manejar una herramienta no equivale a entender sus riesgos. Por eso pidió que las familias acompañen el aprendizaje digital de sus hijos y les inculquen el respeto por la intimidad propia y la ajena.
Educación tecnológica: la materia que falta
El psicólogo propuso una formación tecnológica integral que aborde las apuestas digitales, el uso excesivo de pantallas, la inteligencia artificial y la manipulación de contenidos. Muchos adolescentes saben crear imágenes o videos, pero no tienen herramientas para medir sus consecuencias.
En esa línea, diferenció las competencias instrumentales —el manejo técnico— de las reflexivas, las que permiten comprender el daño que se puede ocasionar. “Lo que falta en los menores, que ahí juega el papel de los adultos, es lo que llaman competencias reflexivas”, señaló Resett, que insistió en enseñar desde chicos el respeto por la imagen y la privacidad de los demás.
El daño que deja una foto falsa
Uno de los puntos más delicados es el impacto emocional sobre la víctima, sobre todo en plena adolescencia. “Le estás arruinando su vida psicológica y social porque la foto se viraliza, eso genera depresión, avergonzamiento, ansiedad, culpa”, advirtió el profesional.
Las víctimas pueden sufrir angustia, problemas para dormir, dificultades de concentración y caídas en el rendimiento escolar. La exposición pública también golpea sus vínculos y puede llevarlas al aislamiento.
Revictimización: lo que se sube no se borra
Resett subrayó que el contenido permanece en internet. Aunque una publicación se elimine, alguien pudo haberla descargado y compartido en otras plataformas. Esa circulación expone a la víctima una y otra vez a burlas, hostigamiento y contactos no deseados: una revictimización que prolonga el daño inicial.
El especialista advirtió además que estas imágenes pueden salir del ámbito escolar y llegar a desconocidos, lo que multiplica los riesgos para los afectados.
La falsa sensación de impunidad
Durante la entrevista, Resett analizó la percepción de que en las redes todo tiene menos consecuencias que en la vida cara a cara. Comparó el entorno digital con una extensión del patio del colegio, donde algunos creen que pueden insultar, amenazar o difundir contenidos ofensivos sin hacerse cargo.
Sin embargo, aclaró que el daño puede ser igual de grave: la falta de contacto físico no borra las consecuencias emocionales ni las posibles responsabilidades legales.
Qué dice la ley sobre las imágenes manipuladas
El psicólogo aclaró que no es especialista en derecho, pero mencionó posibles delitos vinculados con material de abuso sexual infantil y otras conductas que podrían generar responsabilidades civiles. Todo depende del contenido, de las personas involucradas y de las circunstancias de cada caso.
También destacó que la intención de quien manipula una foto no elimina el perjuicio: incluso cuando el contenido no se crea para difundirlo, puede terminar circulando sin control.
Cuando la IA ayuda a mentir
Otro eje del análisis fue la capacidad de los sistemas de inteligencia artificial para producir imágenes y publicaciones cada vez más difíciles de distinguir de las auténticas. “Eso también hay que enseñarle a los menores de edad que no todo lo que aparece en internet es verdad, que hay filtros, que hay noticias falsas”, sostuvo Resett.
El especialista señaló que estas herramientas pueden generar información engañosa, alterar fotografías o responder sobre temas sensibles, lo que exige usuarios mejor formados.
El estudio que puso a prueba a la IA
Resett compartió una investigación que realizó junto con la Asociación Educar para el Desarrollo Humano, en la que evaluaron cómo responden distintas herramientas de inteligencia artificial ante pedidos potencialmente perjudiciales. Probaron sistemas gratuitos y pagos con solicitudes de noticias falsas, modificación de imágenes, apuestas digitales y recomendaciones médicas.
“La mayoría de la inteligencia artificial te hacía la tarea”, afirmó sobre los resultados. Relató que una plataforma primero rechazó crear una noticia falsa, pero terminó accediendo cuando los investigadores plantearon la posibilidad de cancelar la suscripción. Para el psicólogo, la experiencia dejó a la vista las debilidades de los mecanismos de protección de algunas herramientas.
El rol de la familia en la prevención
Para Resett, la prevención exige acompañamiento familiar y formación escolar. Los adultos deben fijar pautas claras sobre el uso de dispositivos y explicar las consecuencias de compartir contenidos sin consentimiento.
Como ejemplo cotidiano, mencionó la importancia de pedir permiso antes de fotografiar a los hijos o publicar imágenes personales, prácticas que enseñan desde la infancia el valor de la privacidad. También recomendó trabajar la presión grupal, la impulsividad y la responsabilidad individual frente a las conductas digitales.
Su planteo apunta a que la educación tecnológica no se limite al manejo de herramientas, sino que incluya la reflexión sobre lo que su uso puede provocar.