Uranio en Chubut: el plan que puede abastecer 30 años a las nucleares argentinas
La meseta tiene uranio para abastecer a las nucleares argentinas y exportar por décadas, dice el titular de la cámara minera. Pero él mismo advierte que la actividad no alcanza: en estos pueblos, la salud y la educación son casi inexistentes.
El geólogo Gerardo Cladera, presidente de la Cámara de Proveedores y Empresarios Mineros de Chubut, puso sobre la mesa el potencial del uranio chubutense y aseguró que la provincia no solo podría abastecer a las centrales nucleares del país, sino también exportar durante décadas. La exploración volvió a la agenda tras la autorización a una empresa canadiense para prospectar en Laguna Salada, en plena meseta.
Cladera consideró que el permiso para esas tareas es un paso relevante en un contexto internacional donde el uranio recuperó peso como recurso estratégico para generar energía nuclear. Igual, aclaró que Laguna Salada está todavía lejos de una explotación efectiva y ubicó a Cerro Solo como el proyecto más avanzado de la provincia en ese rubro.
Una historia que viene de lejos
El geólogo recordó que la minería de uranio tiene antecedentes en Argentina: durante décadas hubo trabajos de exploración y explotación impulsados por la Comisión Nacional de Energía Atómica. Algunas minas dejaron de operar porque en su momento resultaba más barato importar el recurso que producirlo localmente.
Según su lectura, ese escenario cambió: el uranio volvió a ganar protagonismo por su uso en la generación de energía y el país hoy depende de las importaciones para abastecer sus centrales. Por eso sostuvo que Argentina necesita avanzar con recursos propios.
“La provincia tiene no solo para suministrar uranio a nuestras centrales nucleares, sino para exportar por décadas”, afirmó Cladera. En concreto, estimó que Cerro Solo podría abastecer entre 20 y 30 años a las centrales nucleares argentinas, mientras que otros proyectos permitirían ampliar la disponibilidad y generar excedentes para exportar. Aclaró, eso sí, que esas posibilidades dependen de que los proyectos avancen hasta una etapa productiva, algo que no será inmediato.
“La minería no es la salvación”
En la entrevista con ADNSUR, Cladera respondió sobre el riesgo de que las localidades de la meseta dependan exclusivamente de la extracción de recursos naturales. La referencia fue Comodoro Rivadavia, donde el petróleo marcó durante décadas la economía y el desarrollo, y la pregunta apuntó a qué pasará con las comunidades cuando los proyectos mineros dejen de funcionar.
El dirigente reconoció que la actividad extractiva no puede tomarse como solución definitiva y que debe ir acompañada de una planificación que abra otras fuentes de empleo. “La minería no es la salvación, y eso quiero que quede claro”, sostuvo.
Para Cladera, la meseta necesita recuperar actividad económica, generar puestos de trabajo y mejorar el acceso a servicios esenciales. Puso como ejemplo El Mirasol, donde una antigua aldea escolar ya no tiene alumnos, y advirtió por dificultades parecidas en otros puntos de la región. También describió carencias en salud y educación que obligan a los habitantes a viajar hacia la costa y recorrer cientos de kilómetros por caminos de ripio.
“En estos pueblos, la salud es casi inexistente, la educación es casi inexistente. Cualquier problema que tienen tienen que recurrir a la costa”, expresó.
Según su visión, los proyectos podrían revertir parte de esa situación con empleo, capacitación y mejoras de infraestructura. Pero también consideró que el Estado debe exigir a las empresas iniciativas que abastezcan a la actividad y amplíen las oportunidades económicas de las comunidades.
Infraestructura, capacitación y otras actividades
Cladera planteó que los emprendimientos mineros pueden impulsar obras y estudios útiles para otras actividades. Mencionó el acuífero de Sacanana, cuyo potencial hídrico se identificó durante trabajos de exploración vinculados al proyecto Navidad. Además, señaló que el desarrollo minero requiere energía, caminos e infraestructura de transporte, inversiones que podrían abrir posibilidades para las comunidades y para otros sectores productivos.
En esa línea, habló de impulsar forestación y producción de madera, entre otros emprendimientos que aprovechen la infraestructura y los recursos disponibles. Reconoció que esas alternativas necesitan proyectos concretos y una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo provincial.
“La provincia se merece un debate y se merece un paso tan importante para discutir, aparte de minería, qué otra cosa más podemos hacer”, planteó.
El geólogo también destacó la capacitación de trabajadores locales. Recordó que en anteriores tareas de exploración en Esquel se incorporó personal de la zona que arrancó en puestos iniciales y recibió formación dentro de la actividad. Algunos de esos trabajadores se convirtieron con el tiempo en perforistas especializados y hoy dictan cursos en distintos puntos del país. Para Cladera, ese tipo de desarrollo puede ser uno de los aportes de la minería, más allá de los empleos directos de cada proyecto.
Qué dice la legislación y cómo se podría extraer
Otro eje de la entrevista fue la posibilidad de avanzar bajo la legislación provincial vigente, que restringe ciertas modalidades de explotación a cielo abierto y el uso de cianuro. Cladera sostuvo que hay una discusión sobre cómo interpretar la normativa y que, según el criterio que se adopte, algunos de los proyectos más conocidos de Chubut podrían encontrar limitaciones para avanzar. Frente a ese escenario, consideró que los desarrollos de uranio podrían tener alternativas técnicas diferentes.
Explicó que existe un método de recuperación mediante bombeo que permite extraer uranio de depósitos subterráneos a través del agua que circula en esas formaciones. El procedimiento consiste en recuperar el recurso y otros elementos presentes en el agua, que según indicó no sería apta para otros usos. Cladera afirmó que esta técnica se utiliza en una parte importante de los proyectos de uranio a nivel mundial y que podría ser una alternativa para Chubut, aunque su aplicación dependerá de las características de cada yacimiento y del marco normativo.