Unos 1.600 docentes de Catamarca se encaminan a la titularización: ¿qué implica?
¿Sabés cuántos docentes catamarqueños están a punto de lograr la tan ansiada estabilidad laboral? Los detalles de un anuncio que cambiará el sistema educativo.
Un anuncio que promete cambiarle la vida a miles de trabajadores de la educación está por concretarse en Catamarca. Alrededor de 1.600 docentes provinciales accederían a la estabilidad laboral en los próximos días, según confirmaron desde el Sindicato de Docentes de Catamarca (Sidca).
La secretaria adjunta de Sidca, Mariana Ventrice, reveló en Radio El Esquiú 95.3 que el proceso de titularización está avanzado y que el anuncio oficial podría llegar en breve. "Lo que podemos anticipar es que alrededor de 1.600 agentes del sistema educativo de la provincia van a ser titularizados", afirmó la dirigente.
¿Cómo se llegó a esta cifra?
Ventrice explicó que inicialmente se presentaron cerca de 1.700 trámites, pero tras una depuración quedaron 1.093 agentes solo por Sidca. Además, hay 173 carpetas que están "observadas" y continúan bajo análisis. La dirigente destacó que este avance es fruto de la gestión de la intersindical docente y representa "la posibilidad de tener estabilidad laboral de 1.600 compañeros y compañeras que están trabajando en el sistema".
Actualización salarial y temas pendientes
Ventrice también se refirió a la actualización salarial vinculada al índice inflacionario, que se aplicaría a partir de julio tomando la variación cada dos meses. Sin embargo, advirtió que aún hay asuntos sin resolver. Entre ellos, la falta de cobertura de horas en establecimientos educativos: "Son muchísimas las cantidades de horas que están sin cobertura en los establecimientos escolares de toda la provincia", señaló, y reclamó ampliar las convocatorias a asambleas previstas para agosto y septiembre.
Además, mencionó la necesidad de avanzar con el concurso de traslados, resolver expedientes de altas y deudas, y atender reclamos edilicios. En particular, citó el caso de la Escuela N.º 243, donde los trabajos de mantenimiento se realizan mientras continúan las clases, generando ruidos que afectan el normal desarrollo. Las comunidades educativas piden alternativas transitorias hasta que finalicen las obras.