Unión arrastra un déficit mensual que ya se mide en cientos de miles de dólares y el nuevo vicepresidente segundo salió a explicar de dónde sale ese rojo. La cifra que maneja la dirigencia y el peso de una estructura que pocos tienen en cuenta cambian por completo la lectura del problema.
César Poccia estrenó su cargo como vicepresidente segundo de Unión con una radiografía sin maquillaje del frente económico del club. El déficit mensual que arrastra la institución se ubica entre 400.000 y 500.000 dólares, una cifra que el dirigente admitió como una carga pesada en diálogo con LT10 (AM 1020), en la previa del partido ante Newell's en Rosario.
Poccia llegó al puesto tras la renuncia de Miguel Del Sel y coincidió con el diagnóstico que Rodrigo Rosso había trazado días atrás sobre las complicaciones para sostener el día a día de la entidad rojiblanca.
Un problema que excede a Unión
Lejos de atribuir el desequilibrio a una gestión puntual, el vicepresidente segundo lo encuadró en un fenómeno más amplio. Los costos operativos de los clubes subieron de manera sostenida durante los últimos años, mientras que los ingresos marcharon en sentido contrario.
“Los costos en los clubes fueron creciendo a lo largo de estos últimos años y los ingresos, a la inversa”, resumió.
En esa línea, rechazó que el agrandamiento del rojo sea consecuencia de decisiones administrativas equivocadas. “En este último año se acrecentó un poco por el contexto, no porque no supimos administrar”, sostuvo.
Su lectura apunta a una cuestión de estructura: los gastos crecen y las instituciones no cuentan con mecanismos para trasladar ese aumento a la facturación. “Por más que quieras generar más ingresos, nunca van a la par de lo que aumentan las cosas. Esto es un efecto dominó, uno golpea al otro y el otro al otro. Lamentablemente, las soluciones mágicas no existen”, señaló.
Cuántos sueldos paga el club
Uno de los puntos que salió a la luz en la entrevista fue la magnitud de la nómina salarial. Poccia no esquivó el dato, pero puso el foco en un detalle que suele quedar afuera de las cuentas: una porción importante de esos empleados pertenece al IPEI, el establecimiento educativo de la institución.
Según su estimación, alrededor de 280 trabajadores corresponden al colegio, un peso significativo dentro del total de personal que sostiene Unión.
Las transferencias que todavía deben entrar
La recuperación de recursos vía ventas de futbolistas ocupó otro tramo del reportaje. Poccia repasó operaciones con distinto grado de avance y diferenció cada expediente.
Por Mateo Del Blanco, la operación ya quedó saldada. Por Rafael Profini restan dos cuotas. El caso más complejo es el de Juan Ignacio Nardoni: existe una negociación abierta por el porcentaje que le corresponde a Unión de la transferencia concretada a comienzos de año.
“Está en negociación por la diferencia que se planteó en su momento”, explicó el dirigente, que precisó que Rosso y los abogados del club mantienen conversaciones con los representantes de Racing para llegar a un acuerdo.
En cuanto a Adrián Balboa, el asunto estaba encaminado y restaba un pago cercano a los 100.000 dólares, previsto para los días posteriores a la nota.
Poccia también se detuvo en la dificultad de proyectar ingresos extraordinarios por ventas. Puso como ejemplo las situaciones de Nardoni y Zenón, cuyos valores de mercado alimentaron expectativas que finalmente no se tradujeron en los montos imaginados.
“Si sumás esas dos cifras que se estaban mencionando y a Unión le hubiese correspondido el 30% de Nardoni y el 20% de Zenón, hoy estaríamos hablando de otra situación, sin deudas y planeando seguir con obras”, analizó.
La salida de Del Sel y el ofrecimiento de Spahn
La renuncia de Miguel Del Sel fue otro de los temas que aparecieron en la charla. Poccia aseguró que no lo tomó por sorpresa: el exvicepresidente ya había manifestado su incomodidad frente a los cuestionamientos que recibía en redes sociales.
A su entender, Del Sel no estaba acostumbrado a ese nivel de exposición y consideraba que buena parte de las críticas no tenían relación con su desempeño dentro del club. También rechazó versiones que, según afirmó, circularon sobre el dirigente.
Por otro lado, confirmó que Luis Spahn le ofreció asumir la presidencia a comienzos de año. Aclaró, de todos modos, que hoy no es un tema en consideración y que el ofrecimiento también había alcanzado a Del Sel y a otra persona.
“Falta un montón. No estamos para hablar de política, estamos para trabajar en el día a día del club y tratar de que todo siga funcionando”, expresó, con la intención de desactivar cualquier especulación sobre la futura conducción.
La deuda con Givova y un mercado incierto
El vínculo comercial con Givova, la firma que provee la indumentaria deportiva, también tuvo su espacio. Poccia explicó que el contrato contempla una provisión de prendas por temporada y que Unión recibió en una sola entrega la cantidad correspondiente a seis meses.
El pago de la deuda está encaminado mediante un esquema de cuotas. Y una vez más, el dirigente relacionó las dificultades financieras con el contexto general: en su mirada, el club no está aislado de una economía donde numerosos sectores tienen problemas para sostener sus niveles de actividad.
Ante la chance de que Unión consiga oxígeno con la venta de futbolistas, Poccia eligió la prudencia. No siempre se concreta una transferencia por el monto que pretende la institución y el mercado termina fijando el valor real de cada jugador.
“En el fútbol es todo muy incierto. A veces el menos esperado se vende y el precio no lo pone el club, lo pone tu oferta”, afirmó.
Las declaraciones del nuevo vicepresidente segundo dejaron un panorama amplio de los desafíos que enfrenta la conducción rojiblanca: una estructura de gastos elevada, ingresos que no acompañan, acreencias pendientes de cobro y la necesidad de encontrar recursos para sostener el funcionamiento institucional sin depender exclusivamente de futuras ventas.