Una vecina encontró una carta de amor en la calle y la autora dio un paso al frente
Sociedad · Buenos Aires

Una vecina encontró una carta de amor en la calle y la autora dio un paso al frente

Una vecina encontró en la calle una carta de cumpleaños dirigida a una abuela llamada Silvia. La firmaba una tal Abril, y nadie sabía quién era. Hasta que una adolescente de 16 años leyó la publicación y reconoció su propia letra.

Una carta de cumpleaños manuscrita apareció semanas atrás en las inmediaciones de 29 y 60. La encontró una vecina, la compartió con este diario y después la hizo circular en redes con la esperanza de dar con sus protagonistas. El texto, tierno y directo, estaba dirigido a una abuela llamada Silvia y lo firmaba una tal Abril. La pregunta empezó a correr entre quienes conocieron la historia: ¿quién era esa nena que le escribía palabras tan sentidas a su abuela?

La respuesta llegó. Pero no era una nena pequeña: se trata de una adolescente de 16 años que reconoció su letra de inmediato y también una costumbre que arrancó de muy chica y nunca abandonó.

“Tiene mi letra y es como yo me expreso”

“Vi que publicaron una carta de una nena llamada Abril a su abuela. Creo que podría ser yo. Tiene mi letra y es como yo me expreso”, contó la joven cuando se enteró de la búsqueda. Los indicios se acumulaban: el nombre, el lugar donde apareció el papel y, sobre todo, la manera de escribir.

“Desde que tengo memoria le escribo cartas a mi abuela, por el Día de la Madre, por el Día de la Abuela y por su cumpleaños. Le hago esa forma de corazones”, explicó Abril. En el texto encontrado, la promesa era contundente: “¡Si algún día precisás algo, vos sabés que yo voy a estar siempre para ayudarte!”.

Cómo terminó la carta en la calle

La confirmación llegó después de hablar con Silvia. La abuela le contó que suele llevar en la cartera algunas de las cartas que le regala su nieta y que, probablemente, una de esas se le cayó durante alguno de sus recorridos por la zona. Aunque no viven en ese barrio, la adolescente asiste a “La Legión”, la escuela de 12 y 60, y ambas habían pasado varias veces por el lugar donde apareció el papel.

Lejos de extrañarse de que su abuela guarde esos mensajes, Abril dijo que le dio una enorme felicidad. “No me es raro que las guarde, porque junto con mi abuelo siempre lo han hecho y yo lo he sabido”, relató.

“Que sepan y lo guarden es como un abrazo al alma, es saber que lo estoy haciendo bien, siendo buena nieta, hermana, amiga, sobrina, hija”, expresó la joven. Y reconoció que la repercusión le dio fuerzas para seguir con la costumbre: “Me hace sentir que tengo que seguir haciendo cartitas”.

Una abuela que también sospechó

Silvia quedó conmovida por la historia y, al ver la publicación original, tuvo la misma sospecha que su nieta, incluso antes de hablar con ella. “Cuando vi la nota pensé exactamente lo mismo, porque ella me escribe notitas y yo suelo llevar notas que me llenan de amor de mi nieta o de mis hijos”, contó.

El vínculo entre ambas empezó mucho antes de que Abril pudiera escribir sus primeras palabras. Junto a su marido, Walter, Silvia estuvo presente desde el comienzo de la vida de su nieta. Los padres de la adolescente eran jóvenes cuando ella nació: tenían 19 y 20 años. Durante un tiempo vivieron en la casa de los abuelos, una convivencia que les permitió compartir de cerca cada etapa de su crecimiento y construir un lazo muy especial.

“Con Abril, tanto su abuelo Walter como yo hemos tenido una relación muy hermosa, presente desde que estaba en la panza de su mamá y después fue todo para nosotros”, recordó Silvia. Y agregó: “Nuestros viajes, todos literalmente, desde chiquita los hacíamos los tres. Mi marido no aceptaba hacer un viaje sin ella”.

Hace dos años, Walter falleció. Una pérdida que, según contó su abuela, fue y sigue siendo muy dolorosa para Abril.

Los recuerdos de aquella vida compartida permanecen en las pequeñas cosas: en los viajes, en los momentos vividos y también en esas cartas que la adolescente todavía escribe y que Silvia guarda con tanto cariño.

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