Una torre de 75 metros en San Lorenzo vigilará el río: qué podrá ver
San Lorenzo levanta una torre de 75 metros para vigilar el Paraná, pero el dato que más llama la atención no es su altura: quién estará mirando las cámaras todo el tiempo.
La Municipalidad de San Lorenzo y la Prefectura Naval Argentina avanzan en la construcción de una torre de monitoreo de 75 metros de altura en la costa local, una infraestructura que promete reforzar el control sobre el río Paraná y la lucha contra el narcotráfico.
La estructura se levanta en la zona costera del Polideportivo Municipal, detrás del predio cedido a Bomberos Voluntarios. La obra forma parte de la primera fase del proyecto de Modernización Tecnológica de la Vía Navegable Troncal, impulsado junto a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación y la Administración General de Puertos.
Qué equipamiento tendrá la torre
El intendente Leonardo Raimundo explicó que allí se instalarán cámaras de doble espectro, visibles y térmicas, de alta potencia. Según el mandatario, servirán para la seguridad en el río, el control de la navegación y el combate contra el narcotráfico.
Además, destacó la articulación con las fuerzas federales: el sistema será monitoreado desde las centrales de Prefectura Naval Argentina en Buenos Aires. "Es el aporte que hace el municipio para que también Prefectura tenga una base en San Lorenzo para luchar contra las actividades ilegales en el río Paraná", sostuvo Raimundo.
La torre albergará una cámara Silent Sentinel de doble espectro, con térmica refrigerada de medio alcance, conectada a un sistema de enlaces de microondas de 200 Mbps de ancho de banda. Ese enlace vinculará la unidad de Prefectura San Lorenzo con la de Puerto Gaboto y el sitio de Gendarmería Nacional en Rosario.
Características técnicas de la obra
La infraestructura consiste en una torre autosoportada de base triangular de 6,5 metros por lado, asentada sobre una platea de hormigón de 8 metros por lado, dentro de una superficie total asignada de 225 metros cuadrados (15 metros por lado).
El complejo técnico se completa con un gabinete tipo shelter con ventilación forzada, un sitio P25 para comunicaciones críticas de seguridad, un grupo electrógeno de 30 KVA y un sistema de rectificadoras.
Según el estudio de impacto ambiental del proyecto, la instalación no genera impactos ambientales negativos relevantes y cumple con la normativa vigente sobre radiaciones no ionizantes.