Una tabla gigante para ocho personas sorprende en el río Negro

Soporta más de 650 kilos, mide 5,50 metros y está pensada para quienes nunca se subieron a una tabla. Así es la nueva experiencia que llegó a la Comarca Viedma-Patagones.

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Una tabla gigante para ocho personas sorprende en el río Negro
Una tabla gigante para ocho personas sorprende en el río Negro

El río Negro tiene una nueva forma de recorrerse. Una enorme tabla de stand up paddle comenzó a surcar las aguas de la Comarca Viedma-Patagones con una propuesta pensada para quienes buscan disfrutar del paisaje desde otro lugar: paseos en grupo, salidas familiares, experiencias románticas y hasta jornadas completas sobre el agua.

La iniciativa se llama SUPremo y nació de un proyecto compartido entre Daniel Teramo y Majo Publiese. Ella practica stand up paddle desde hace más de diez años, es instructora y participó en distintas competencias. Él se incorporó a la actividad a través de su pareja y, después de jubilarse, decidieron buscar algo que pudieran desarrollar juntos.

“Ella me llevó al mundo del SUP. Yo hacía otras cosas y, cuando me jubilé, pensamos qué podíamos hacer que nos uniera”, contó Daniel.

Majo ya tenía experiencia como docente y como instructora. Primero comenzó a enseñarles a sus amigos y con el tiempo fue sumando formación. A partir de allí, la pareja empezó a comprar tablas para alquilar. Pero hubo una compra que cambió la escala del proyecto: una Big SUP que bautizaron Reina Batata.

Mide 5,50 metros de largo y 1,70 de ancho, soporta más de 650 kilos y permite llevar hasta ocho personas. Las tablas tradicionales de SUP suelen medir alrededor de tres metros y están pensadas para una o dos personas.

“La tabla grande la compré primero para que llamara la atención. Yo hago rescates de autos encajados en El Cóndor y la gente me conoce por eso. La idea era que fuera visible y que sirviera como publicidad para la escuela”, explicó Daniel. Sin embargo, cuando la llevaron al río para probarla, la respuesta fue inmediata: “Cuando la estrenamos empezamos a usarla y la gente se empezó a subir. Ahí dijimos: listo, alquilamos la tabla grande porque es algo único”, relató.

Del deporte al paseo turístico

La propuesta apunta a que no sea necesario ser deportista para disfrutarla. La gran estabilidad de la tabla permite que quienes no tienen experiencia puedan subir acompañados y recorrer el río de una manera diferente. “Es algo muy estable, te podés subir tranquilo. Es algo lindo, muy novedoso y disruptivo”, señaló Daniel.

Los recorridos no tienen un único circuito establecido. Se adaptan al tiempo disponible y a las condiciones del río. Entre las opciones mencionó salir desde la zona del barco, llegar hasta el puente nuevo y regresar, o avanzar hacia Patagones. La experiencia también puede ser más relajada: sentarse sobre la tabla, tomar mate, compartir una comida o simplemente observar el paisaje desde el agua. “Podés tomar mate, sentarte, hacer yoga. El SUP recorre el río o los espejos de agua de otra forma”, explicó.

Para quienes prefieren una experiencia guiada, la pareja también puede acompañar el recorrido. Un paseo de aproximadamente 15 minutos cuesta $20.000, mientras que el precio varía según la duración y el tipo de salida. Si los pasajeros saben remar, pueden utilizar la tabla de manera particular, con capacidad para hasta ocho personas. Cuando el recorrido requiere acompañamiento, pueden participar hasta seis. La propuesta también busca ser una alternativa para una salida en pareja: “Está bueno para hacer una salida romántica”, destacó Daniel.

Una actividad para probar sin experiencia

Además de la Big SUP, SUPremo cuenta con cerca de diez tablas individuales y distintos modelos, entre ellos tablas de competición y otras multipropósito. La intención es que quienes tengan curiosidad puedan probar el deporte antes de avanzar hacia una práctica más frecuente.

Majo es una de las referentes locales de la actividad y lleva más de una década sobre las tablas. Su experiencia como docente también se trasladó a la enseñanza del SUP. “Los años de docencia hacen que ella tenga la cancha. Se siente muy segura”, explicó Daniel.

La pareja sostiene que una de las ventajas es que permite trabajar todo el cuerpo sin impacto sobre las articulaciones. “Cuando salgo a remar me duele todo el cuerpo, al contrario de lo que pensamos. No remás solamente con los brazos: remás con el core, trabajás todo el cuerpo y es cero impacto”, contó.

La seguridad es otro de los puntos que remarcan. Los participantes utilizan elementos de seguridad y, en el caso de quienes no saben nadar, chaleco salvavidas. La propia estabilidad de la tabla permite que la experiencia sea accesible incluso para personas que nunca practicaron SUP.

Una nueva manera de mirar la Comarca

El proyecto comenzó a ofrecer los paseos la semana pasada y ya habilitó su página SUPremo para recibir consultas y reservas. Para la pareja, la apuesta no pasa solamente por alquilar tablas. La idea es sumar una actividad turística que permita aprovechar el río durante todo el año y ofrecer una experiencia diferente a quienes viven en la zona y a quienes llegan como visitantes.

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