Una sesión fotográfica con un elefante rosa desató una tormenta global tras un desenlace inesperado
Una producción fotográfica que parecía inofensiva terminó en una controversia mundial. ¿Realmente fue un accidente o hay algo más detrás de esta historia que conmovió a activistas y turistas por igual?
Una elefanta de 70 años pintada de rosa para una producción artística murió meses después, encendiendo un debate internacional sobre el maltrato animal en la industria turística. La fotógrafa rusa Julia Buruleva capturó la imagen en Jaipur, India, usando un tinte orgánico, pero activistas denuncian prácticas sistemáticas de crueldad.
En noviembre de 2025, Julia Buruleva visitó Jaipur, capital de Rajastán, conocida como la “Ciudad Rosa”. Fascinada por la presencia de elefantes en la región, decidió incluirlos en su trabajo artístico. “Allí hay elefantes por todas partes… Son prácticamente el símbolo principal de Rajastán. No podía irme sin incluir uno”, explicó en sus redes sociales.
Para la sesión, contrató a una modelo y a Chanchal, una elefanta de 70 años del proyecto Hathi Gaon, el “pueblo de los elefantes”. La idea fue mimetizar al animal con el color de la ciudad, tiñéndolo completamente de rosa.
¿Qué defensa presentaron los involucrados?
Ante las críticas iniciales, Buruleva, de 47 años, aseguró que el proceso fue inocuo. Afirmó que usaron polvo orgánico gulal, un tinte natural, biodegradable y no tóxico a base de hierbas, hibisco, cúrcuma y remolacha, el mismo utilizado en el festival hindú Holi. “Usamos pintura orgánica de fabricación local, la misma que usan los lugareños en los festivales, así que era totalmente segura para el animal”, insistió.
Sadik Khan, dueño de Chanchal, intentó desvincular la muerte del animal de la sesión fotográfica. Informó que la elefanta falleció en febrero de 2026 por causas naturales ligadas a su avanzada edad. Aclaró que la pintura se lavó apenas diez minutos después de terminada la producción. Ballu Khan, presidente del comité de Hathi Gaon, reforzó esta postura, asegurando que no hubo maltrato y que se evitó estrictamente el uso de pinturas plásticas.

¿Cómo reaccionaron los grupos ambientalistas?
Para organizaciones como PETA India, la muerte de Chanchal fue el detonante de un problema más profundo. Lanzaron una durísima crítica, sosteniendo que el animal “merecía algo mejor” que ser tratado como un objeto de utilería. La organización elevó un pedido al primer ministro de la India, Narendra Modi, para prohibir paseos de elefantes y su uso en entretenimiento y turismo.
Proponen la implementación de elefantes robóticos o vehículos eléctricos decorados que mantengan la estética tradicional sin involucrar seres vivos. Esta iniciativa sigue el ejemplo de Indonesia, donde recientemente se prohibieron estas prácticas.

¿Existe un contexto de maltrato sistemático?
La muerte de Chanchal se suma a denuncias por crueldad en la región. Informes recientes de PETA citan casos de turistas golpeando a elefantes con palos en el Fuerte Amer y el uso constante de ganchos con puntas de metal y cadenas para someter a los animales. Un comité del Ministerio de Medio Ambiente de la India recomendó el retiro gradual de estas actividades, citando la avanzada edad de los ejemplares y el declive del interés turístico.
Más de cien agencias de viajes y plataformas como TripAdvisor ya han dejado de vender boletos para estas atracciones, marcando un cambio de paradigma. El caso de Chanchal aceleró este debate global sobre la ética en el uso de animales para fines turísticos y artísticos.