Una periodista estadounidense desaparece en Bagdad tras ser forzada a subir a un vehículo
La periodista estadounidense Shelly Kittleson fue secuestrada el martes en Bagdad por hombres armados. Autoridades iraquíes detuvieron a un sospechoso vinculado a milicias proiraníes mientras EE.UU. intensifica los operativos para su liberación.
Una periodista estadounidense fue secuestrada en Bagdad este martes, en un hecho que activó la respuesta inmediata del gobierno de Estados Unidos y puso en alerta a las autoridades iraquíes.
Shelly Kittleson, una freelancer con más de 20 años de experiencia cubriendo Medio Oriente, fue raptada por un grupo de hombres armados en la capital iraquí. Imágenes de cámaras de seguridad captaron el momento en que la periodista es obligada a ingresar a un automóvil, que luego huyó a toda velocidad por las calles de Bagdad.
La reacción de Washington y la investigación
Dylan Johnson, secretario adjunto de Estado para Asuntos Globales, confirmó que el gobierno estadounidense está “al tanto del secuestro de una periodista estadounidense en Bagdad”. Johnson detalló que la Casa Blanca ya había advertido previamente a Kittleson sobre amenazas en su contra.
Agentes del FBI visitaron este miércoles a la familia de la periodista en Estados Unidos. Barb Kittleson, madre de Shelly, reveló que su hija vive en Medio Oriente desde hace dos décadas y que el último contacto con ella fue el lunes.
Persecución y detención en la capital iraquí
El Ministerio del Interior de Irak informó que las fuerzas de seguridad persiguieron el vehículo de los secuestradores, que terminó volcando durante la huida. “Los efectivos lograron detener a uno de los sospechosos y secuestrar uno de los autos usados en el crimen”, detallaron en un comunicado oficial.
Según confirmó Johnson, el detenido tendría vínculos con Kataib Hezbollah, una milicia iraquí alineada con Irán. Las autoridades iraquíes aseguraron que “continúan los esfuerzos para dar con el resto de los implicados, asegurar la liberación de la periodista y tomar todas las medidas legales contra los responsables”.
Contexto de alta tensión y advertencias previas
El secuestro ocurre en un momento de máxima tensión en Irak, país que mantiene un nivel 4 de Alerta de Viaje para ciudadanos estadounidenses. Esta alerta recomienda “no viajar a Irak bajo ninguna circunstancia y abandonar el país de inmediato”.
La embajada de Estados Unidos en Bagdad viene advirtiendo sobre el riesgo de secuestros a manos de milicias locales, especialmente desde el inicio de la ofensiva militar de Washington y Tel Aviv en Irán. El domingo, la sede diplomática alertó que “los ciudadanos estadounidenses que decidan permanecer en Irak lo hacen bajo un riesgo significativo”.
Antecedentes preocupantes
El caso recuerda al secuestro de Elizabeth Tsurkov, ciudadana ruso-israelí que estuvo cautiva más de dos años en Irak a manos de la misma milicia y fue liberada en septiembre pasado. En aquella ocasión, el expresidente Donald Trump denunció que Tsurkov fue “torturada durante meses” antes de recuperar la libertad.
Mientras tanto, la comunidad internacional y organizaciones de prensa exigen la “liberación inmediata y segura” de Shelly Kittleson, mientras las autoridades iraquíes y estadounidenses intensifican los operativos para localizarla.

