Una pelea en Ezeiza terminó con una condena millonaria: lo que pasó en la madrugada que nadie esperaba
¿Sabías que una discusión en Ezeiza puede terminar en una condena millonaria? Conocé los detalles del ataque que llevó a un padre y sus hijos a pagar más de 12 millones de pesos.
La violencia en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza le costó caro a una familia. Un padre y sus dos hijos deberán pagar más de 12 millones de pesos por agredir a un oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). La condena, dictada por el Juzgado en lo Civil y Comercial Número 11 de San Martín, los declaró coautores de las lesiones sufridas por el agente durante una madrugada de tensión extrema.
Todo comenzó alrededor de las 2:30 de la mañana, en medio de una medida de fuerza del personal de despacho de equipaje. Las demoras en la entrega de valijas de vuelos internacionales generaron un clima de malestar entre los pasajeros. Fue entonces cuando un hombre intentó ingresar al área restringida de aduanas para recuperar su equipaje por su cuenta.
¿Cómo escaló la situación?
El oficial de la PSA que custodiaba el acceso le indicó que debía esperar afuera. Lejos de acatar la orden, el pasajero cruzó el detector de metales sin autorización, activando las alarmas. Ante la insistencia del uniformado para que retrocediera, el hombre respondió con gritos, insultos y empujones. La agresión verbal se transformó rápidamente en física: cuando el agente intentó aplicar la fuerza mínima para reubicarlo, el pasajero comenzó a lanzar golpes de puño, codos y patadas.
La tensión escaló al máximo cuando los dos hijos del pasajero irrumpieron en la zona de control para sumarse al ataque. En medio del forcejeo colectivo, uno de los jóvenes tomó un objeto metálico y golpeó al efectivo, provocando que cayera pesadamente de espaldas contra la estructura del escáner. Solo la intervención de los refuerzos de la PSA logró reducir a los tres agresores, quienes continuaron insultando a las autoridades hasta que intervino el equipo médico.
Las consecuencias para el agente agredido
El policía debió ser trasladado de urgencia en ambulancia a una clínica privada, donde permaneció internado en observación. Sufrió múltiples traumatismos en la columna, el cráneo y los codos, además de erosiones y hematomas. Las lesiones fueron determinantes para que la Justicia fijara una indemnización que incluye daño físico, daño moral y daño emergente.
En su defensa, la familia argumentó que actuaron bajo estrés y que el padre necesitaba con urgencia medicamentos cardiológicos retenidos en las valijas. También acusaron al personal policial de hostilidad previa. Sin embargo, el fallo desestimó la legítima defensa y el estado de necesidad, basándose en la violación del deber genérico de no dañar al prójimo.
La indemnización total asciende a 12.680.000 pesos, a lo que se suman intereses calculados al 6% anual desde el hecho hasta la sentencia y luego a la tasa pasiva más alta del sistema financiero. Además, los condenados deberán hacerse cargo de todas las costas del juicio. Una cifra que, sin duda, deja una lección clara sobre los límites de la paciencia y la violencia.