Una mujer entró a la cárcel con un mensaje del más allá: lo que le dijo al acusado dejó a todos helados

¿Una testigo con habilidades espirituales pudo predecir un femicidio? Su declaración en los tribunales salteños revela un encuentro previo con el acusado y una misión secreta en la cárcel que dejó a todos sin palabras.

· 6 min de lectura
Una mujer entró a la cárcel con un mensaje del más allá: lo que le dijo al acusado dejó a todos helados

Una testigo con habilidades de “canalización” declaró en un juicio por femicidio en Salta, revelando un encuentro previo con el acusado donde presagió violencia y una posterior visita a la cárcel para transmitir un mensaje de la víctima. Su testimonio, cargado de detalles espirituales y confesiones íntimas de la fallecida, generó un clima de tensión y expectativa en la sala.

Agustina García Fernández, de origen tucumano y residente en Salta desde hace 16 meses, se presentó en la Sala de Grandes Juicios con una serenidad que impuso silencio. Vestida con un traje azul y camisa blanca, fijó su mirada en los magistrados y comenzó a relatar su conexión con Mercedes Kvedaras, la víctima del femicidio, y sus escalofriantes experiencias con el acusado, José Figueroa.

La testigo explicó que conoció a Mercedes en 2021 durante un retiro espiritual llamado “Amor propio”. Lo que empezó en un círculo de mujeres se transformó en una amistad íntima. “Nos hicimos muy amigas. Ella me impulsó mucho… gracias a ella estudié dermatocosmiatría en la universidad”, recordó García Fernández, destacando la generosidad de su amiga.

¿Qué confesaba la víctima sobre su matrimonio?

Detrás de esa fachada de apoyo, Mercedes confesaba una realidad matrimonial sombría. Según la testigo, la víctima “no estaba contenta con su matrimonio” y arrastraba crisis desde el inicio de la relación. Mercedes sentía que no tenía herramientas para independizarse y vivía bajo el miedo de perder a sus hijos, ya que su marido, José Figueroa, supuestamente le advertía que sin él no tendría nada.

Uno de los pasajes más perturbadores del testimonio fue el relato del primer encuentro profesional de García Fernández con Figueroa. Ocurrió en el spa de su amiga en Salta, donde realizaba canalizaciones y tratamientos de cosmetología. El turno, originalmente para Mercedes, fue cedido a “Jota”.

La testigo afirmó que no sabía quién era el hombre al iniciar la sesión, pero la experiencia resultó intensa. “Fue muy fuerte para mí. Yo hago esto hace 30 años… pero de cosas muy puntuales… no me puedo olvidar”, confesó. Bajo su método, donde percibe “situaciones, sensaciones, emociones, letras, números, olores y colores” que “bajan del orden divino”, sintió una carga energética que la llevó a confrontar a Figueroa.

900x600_medium-tucumana-encargo-victima-dia-entro-carcel-para-llevarle-mensaje-al-asesino-1133553-135121.webp

José Figueroa.

“Le pregunté si él quería matar a una mujer o ver muerta a una mujer”, sentenció García Fernández. La reacción de Figueroa fue descrita como inquietante: “se rió un poco” y respondió: “Sí, es una mujer que me estafó”. La testigo intentó profundizar: “Yo le dije: ‘¿Con cuánto te estafó? Porque a mí me estafaron en la vida y no quiero ver muerta a nadie’. Y me dijo: ‘Con mucha plata'”.

Al día siguiente, Mercedes le comentó que su marido quedó “muy impresionado” y que Agustina había identificado a una mujer que lo estafó en un emprendimiento inmobiliario. La testigo subrayó que solo transmite lo que percibe: “Yo siento las cosas y se lo dibujé y se lo escribí” en un papel que Figueroa se llevó.

¿Hubo violencia física y maltrato?

García Fernández también habló de hechos concretos de violencia que Mercedes le confiaba. Relató un episodio impactante: “me dijo que estaban enojados y que la agarró del cuello y que la levantó contra la pared… yo le dije que eso no es normal”. Además, existía maltrato verbal; Figueroa llamaba al emprendimiento de cremas naturales de su esposa como “las cremitas de mierdas esas”, asegurándole que “no iba a llegar a ningún lado con ese proyecto”. Mercedes se sentía vigilada; durante un desayuno de amigas, Figueroa le enviaba mensajes constantes y ella “pidió que le pasáramos una foto para mostrarle dónde estaba”.

Tras conocer la noticia del crimen a través de una amiga, García Fernández relató que comenzó a percibir mensajes de la víctima. Mercedes le pedía que se comunicara con su madre, María Jiménez, para hacer “unas medallitas con unas tiritas de los dones del Espíritu Santo”. Pero el mensaje más difícil era la insistencia en que visitara a su asesino.

“Me pide por favor que me comunique con Jota. Yo no sabía cómo hacerlo. Primero me resistía”, confesó. Buscó el aval de la familia: “Hablo con María, la mamá de Mercedes… y ella me dice: ‘Estamos de acuerdo en que lo vayas a visitar'”. La logística para entrar al penal de Villa Las Rosas se destrabó mediante una asociación llamada “Espartanos”, tras una serie de coincidencias que la testigo calificó de “locas”.

¿Qué ocurrió en la visita a la cárcel?

El viaje desde Tucumán estuvo marcado por incidentes; el ómnibus se rompió en la ruta, llegando a Salta con el tiempo justo. Frente a Figueroa, la escena fue emocionalmente pesada: “Cuando lo vi a Jota lo saludé, estuvimos los dos muy conmovidos. Él lloró bastante, estuvimos como 10 o 15 minutos solo en silencio”. El propósito no era obtener una confesión, sino transmitir “una necesidad del alma de Mercedes”: que Figueroa “diga la verdad para que se revincule con sus hijos”. Tras el encuentro, la testigo informó a la madre de la víctima que “estaba tranquila” y regresó a Tucumán, cortando todo vínculo posterior con el imputado.

La segunda parte de la declaración enfrentó un riguroso contrainterrogatorio de la defensa, que buscó diseccionar sus prácticas. García Fernández explicó que prefiere el término “canalización” sobre “mediumnidad”. “Las personas llegan a mí, yo no sé por qué… yo le digo qué voy a percibir: situaciones, sensaciones, emociones, letras, números, olores, colores que van a venir a mí y yo se las voy a ir transmitiendo para que juntos decodifiquemos un mensaje”, detalló.

La defensa preguntó sobre regulación o secreto profesional. La testigo respondió: “Yo la tengo. Yo no hablo con nadie de las personas que me van a ver… jamás cuento nada”. Ante la insistencia sobre el origen físico de sus visiones, dijo: “No sabría explicarle técnicamente. Lo siento, lo digo, lo escribo…”. Rechazó el término “intuición”, afirmando que la información “baja del orden divino”.

Para blindar su testimonio, García Fernández subrayó su identidad religiosa: “Soy católica, apostólica, romana”. Citó a María Sima, una figura reconocida por sectores de la Iglesia, como precedente. “Yo no invoco espíritus”, sentenció.

Más para leer

Escándalo en San Javier: empleada municipal agredió con agua fría y látigo a personas en situación de calle
Sociedad
Esquel en llamas: la estrategia municipal que genera polémica y busca evitar incendios forestales
Sociedad
Indignación en Puerto Madryn: vecinos retiraron más de 50 cajones pesqueros abandonados en la playa
Sociedad
Tras 25 días de operativos, Bromatología desmiente la venta de carne de caballo: “No hay ninguna evidencia”
Sociedad
En medio de las fiestas patronales, el obispo Canecin sumó un nuevo diácono al Santuario de Santa Lucía
Sociedad
Esquel se prepara para unas vacaciones de invierno a pura cultura y diversión gratuita
Sociedad
Publicidad