Una mujer de 33 años fue hallada sin vida en su casa de Villa del Carmen y su pareja quedó detenido
Karen Romina García tenía 33 años y cuatro hijos. Este lunes la encontraron sin vida en su casa del barrio Villa del Carmen y su pareja quedó detenido. La provincia ya contabiliza diez femicidios en lo que va de 2026.
El barrio Villa del Carmen, en la zona oeste de la Capital santiagueña, amaneció conmocionado este lunes. Karen Romina García, de 33 años, fue encontrada sin vida en el interior de su vivienda, en el sector de las 450 Viviendas. El hallazgo derivó en la detención de su pareja, un hombre de 39 años.
Fue un familiar directo de la víctima quien llegó hasta el domicilio y dio aviso a las autoridades. A partir de ese llamado, la Policía se hizo presente en el lugar y se activó el protocolo correspondiente.
Horas después, el hombre se presentó por sus propios medios en una dependencia policial, donde quedó aprehendido. De acuerdo con las primeras actuaciones, habría manifestado que la asfixió durante la madrugada. La investigación busca ahora reconstruir con precisión cómo se produjo el crimen.
Qué se sabe de la causa
El expediente quedó bajo la órbita de la fiscal Lucía González Farías, quien ordenó la intervención del médico de Policía y del personal de Homicidios para avanzar con las pericias. Los resultados de esas medidas serán clave para establecer las circunstancias del hecho.
La mujer tenía cuatro hijos y, según trascendió, atravesaba un contexto de conflicto con su pareja. El caso se convirtió en el décimo femicidio contabilizado en la provincia durante 2026, siempre según el recuento utilizado para este relevamiento.
Los casos que marcaron el año en Santiago del Estero
El crimen de Villa del Carmen se suma a una serie de muertes violentas de mujeres registradas en distintos puntos del territorio santiagueño a lo largo de este año.
Uno de los primeros episodios ocurrió el 16 de febrero, cuando fue hallada sin vida Ramona Emilia Medina, de 65 años, en Las Termas de Río Hondo. La investigación quedó a cargo del Ministerio Público Fiscal y su pareja fue señalada como principal sospechoso.
Cuatro días después, el 20 de febrero, Thania Santillán, de 22 años, fue asesinada en Las Tinajas, departamento Moreno. La joven presentaba heridas de arma de fuego y su pareja terminó detenida.
El 27 de febrero fue el turno de María Amanda Chazarreta, de 30 años, en El Aibe, departamento Banda. La pesquisa apuntó a su expareja como responsable del crimen; el hombre se quitó la vida después.
Ya en junio, el día 4, Florinda Albornoz fue asesinada en el paraje Lorena, departamento Copo. Murió por un disparo y su exesposo fue encontrado muerto en las cercanías.
El 29 de junio, Edith Eugenia Pérez, de 43 años y bombera voluntaria, fue encontrada sin vida junto a su esposo en Colonia Dora. El caso se investigó como un presunto femicidio seguido de suicidio.
El 2 de julio, Patricia Ibáñez, también de 43 años, murió tras recibir un disparo en Kilómetro 88, departamento Loreto. Por el hecho fue detenido su cuñado.
Otros casos que los registros incorporan
Además de los hechos investigados como femicidios, distintos relevamientos suman otras muertes violentas de mujeres cuyo encuadre judicial todavía requiere mayor precisión.
Entre ellas aparece Marita Gallardo, de 26 años, fallecida el 19 de marzo tras permanecer internada alrededor de tres meses. Su familia denunció que había sufrido una agresión por parte de su pareja y reclamó que el caso se investigara como femicidio.
También figura Alicia Balderrama, de 35 años, asesinada el 25 de marzo en Monte Quemado. La causa fue caratulada como homicidio agravado, de modo que su inclusión en un registro específico de femicidios depende del encuadre judicial.
Otro caso corresponde a una niña de 10 años, cuya muerte se registró el 16 de mayo en el departamento Río Hondo. Por tratarse de una menor, se preserva su identidad.
Por último, Verónica Shadya Altamirano, de 29 años, fue encontrada sin vida el 11 de abril en Pinto. El caso se registró en un contexto de denuncias previas contra su expareja, aunque el suicidio feminicida exige un análisis distinto al de un femicidio directo.