Una familia de 17 personas: lo que compran por mes deja a cualquiera sin palabras
Rosa Pich crió a 15 hijos y su lista de compras parecía la de un comercio. Pero lo que realmente sorprende no es la cantidad de leche que llevaba, sino cómo hacía para que todo funcione sin que el presupuesto se derrumbe.
Imaginate hacer las compras para 17 personas todos los meses. Eso era lo que hacía Rosa Pich, una mujer española que junto a su marido crió a 15 hijos y cuya lista de supermercado parece la de un negocio.
La familia estaba compuesta por el matrimonio y sus 15 hijos. En total, Rosa y su esposo tuvieron 18 hijos, pero tres fallecieron por problemas de salud. Con semejante cantidad de integrantes, cualquier tarea doméstica requería una organización milimétrica.
La comida era uno de los mayores desafíos. Las cantidades que compraban podían parecer propias de un comercio: 84 huevos, 1.300 galletas y 240 litros de leche. A eso se sumaba otro dato llamativo: la familia podía consumir aproximadamente 12 rodajas de pan por día.
Estrategias para no fundirse
Comprar semejante volumen no significaba elegir los productos sin mirar los precios. La familia desarrolló diferentes tácticas para controlar el presupuesto y realizaba buena parte de las compras por Internet.
Según contó Rosa, destinaban alrededor de 600 euros mensuales a este gasto. Una de sus estrategias era elegir productos de marcas más económicas y evitar compras que no consideraban necesarias.
Los refrescos y las golosinas, por ejemplo, no eran productos habituales y quedaban reservados para ocasiones determinadas. Con las frutas también tenían una estrategia: acudían a una verdulería del barrio y priorizaban aquellas de estación que pudieran conseguir a menos de un euro por kilo.
“Cada uno debe aportar lo suyo”
Sin embargo, la alimentación era solamente una parte del desafío. Mantener organizada una casa con tantos integrantes también obligaba a distribuir las tareas para evitar que todo el trabajo recayera sobre una única persona.
Rosa explicó que preparar las comidas, mantener los espacios en orden y resolver las distintas obligaciones cotidianas requería la colaboración de los integrantes de la familia.
Además, la mujer reconoció que convivir con una familia tan numerosa “no siempre es sencillo”, aunque destacó el aprendizaje que generaba compartir responsabilidades y espacios.

El paso del tiempo
Con los años, aquella dinámica cambió. Actualmente, Rosa es viuda y varios de sus hijos ya trabajan, estudian o comenzaron sus propios proyectos. La familia ya no vive completamente bajo un mismo techo y también llegaron los nietos.

Más allá de los números, Rosa sostiene que el funcionamiento de una familia depende de una idea sencilla: entender la casa como un equipo en el que cada integrante debía asumir una parte de las responsabilidades.