Una escribana recibió su medalla de oro y tuvo un gesto que nadie esperaba
¿Qué gesto protagonizó una escribana de Villa María durante la cena del Colegio de Escribanos en Córdoba que sus colegas aseguran no recordar en la historia de la institución?
La cena anual del Colegio de Escribanos de la Provincia de Córdoba, realizada en el salón La Cayetana de la capital provincial, dejó una escena que los presentes aseguran no recordar en la historia de la institución: una matriculada con Medalla de Oro por sus 50 años de profesión fue la encargada de colocarle la medalla de plata a su propia hija, que cumplía 25 años en la actividad.
La protagonista de ese momento fue Alcira del Valle Spila, titular del Registro Nº 747 con sede en Villa María, quien entregó el reconocimiento a su hija y adscripta, Natalia Victoria Durán. Las dos recibieron el aplauso de sus colegas en una jornada marcada por la conmemoración del Día Internacional del Notariado.
Una tradición familiar que ya suma casi un siglo
El gesto no fue casual. Alcira y Natalia continúan una trayectoria que arrancó con Domingo Pablo Spila Perachiolo el 23 de junio de 1933 y siguió con Alcira García Ceballos de Spila desde el 4 de diciembre de 1946. La escribanía, de hecho, está cada vez más cerca de cumplir su primer centenario.
En una entrevista reciente, Alcira había reflexionado sobre el rol del escribano y la responsabilidad que implica. “El trabajo de ellos, como el nuestro, se asienta en una potestad del Estado, es un derecho y, como todo derecho, entraña una gran responsabilidad y, por lo tanto, una obligación. Porque para cualquier otra profesión, el mentir sería un acto inmoral, pero para el caso del escribano, es ilegal”, señaló.
En esa misma línea, destacó una función menos visible del oficio: la de mediador social. “Muchas veces cumple el rol de mediador social, de escuchar a las partes y buscar un de equilibrio, de manera tal que nadie se sienta parte o contraparte. Se trata de buscar una forma de encuadrar todas las pretensiones de cada uno dentro de un marco legal”, explicó.
Alcira también puso el acento en la importancia del trato personal por encima de la tecnología. “Más allá de los avances tecnológicos y de tantas cosas que se puede hacer vía remota, es muy importante la entrevista personal. Y no es que uno sea psicólogo ni nada de eso, no tenemos esa habilidad ni profesión, pero realmente hay que escuchar a la gente en un momento en el que ya nadie escucha a nadie y en el que todos gritan o en el que se impone el poder del más fuerte o la agresividad o la ira cotidiana, producto muchas veces del trajinar sin encontrar respuestas”, comentó.
El recuerdo del fundador y la continuidad de la familia
La historia familiar tiene un origen humilde. Domingo Pablo, según recordó Alcira, se costeó la carrera vendiendo máquinas de coser Singer para Casa Seppey. “Con esa misma responsabilidad suya seguimos nosotras, y con la misma responsabilidad asumí en 2012 como delegada titular de la Delegación Villa María del Colegio de Escribanos y como presidenta de la Comisión Delegaciones del Interior por el Honorable Consejo Directivo del Colegio de Escribanos de la Provincia de Córdoba, órgano que integré en los períodos 2012-2014 y 2014-2016, como vocal titular”, repasó.
La cena de este fin de semana en Córdoba capital quedó así con un sabor especial y un sello netamente villamariense, en una noche en la que una madre y su hija compartieron el mismo escenario y el mismo aplauso.