Una docente sanluiseña se sumó a la IA y contó qué pasa si los chicos la usan mal
Una profesora de San Luis se recibió de una diplomatura en IA y reveló qué les pide a sus alumnos de 2° y 3° grado cuando usan las computadoras en clase.
Luciana Haberkorn, profesora del Instituto San Ignacio, completó la Diplomatura en Inteligencia Artificial que dictó el Gobierno provincial junto a la Universidad Austral. Su objetivo no fue sumar un título más: buscaba entender cómo llevar la tecnología al aula sin perder lo esencial.
La docente, que da clases a 2° y 3° grado en la ciudad de San Luis, sostiene que la formación profesional requiere actualización permanente. Y en ese camino, la IA ya es parte de la conversación cotidiana en las escuelas.
“Me interesa aprender para luego ayudar a mis alumnos”
Haberkorn explicó por qué decidió anotarse en la capacitación. “Entré a esta capacitación porque estamos en la era en la que nos invadió la inteligencia artificial y necesitamos estar preparados como docentes para llevarla al aula. Me interesa aprender para luego ayudar a mis alumnos”, indicó.
Para ella, la tecnología no debe pensarse solo como una herramienta del docente, sino fundamentalmente del estudiante. En ese sentido, advirtió sobre un riesgo concreto: que los chicos la usen para que les arme directamente el texto.
“Creo que lo importante es que los estudiantes no la usen para que les arme directamente el texto, sino que sepan buscar personajes, ideas y escenarios para armar sus historias”, contó la profesora. Su apuesta pasa por fomentar la creatividad, la lectura y el pensamiento propio en los más chicos.
Computadoras, cuentos y mundos imaginarios
El trabajo práctico final de la diplomatura lo orientó hacia la alfabetización. Así, sumó elementos al plan que la Provincia implementa desde 2024. “Fue algo que realmente enriqueció el aula, ellos utilizaron sus computadoras, que les encantan, para armar historias. Nosotros hablamos mucho sobre la lectura, los cuentos y las historias, fomentamos que los chicos creen mundos imaginarios que a veces cuesta con la tecnología”, explicó.
La experiencia en el aula le dejó una certeza: la herramienta potencia cuando hay una guía docente detrás. Y también le permitió comprobar que los chicos disfrutan de usar las computadoras para crear, no solo para consumir contenido.
El contacto humano, lo que la IA no reemplaza
Hacia el final, Haberkorn puso el acento en un aspecto que considera irrenunciable. “Sigue siendo necesario ese contacto con el estudiante. La IA nos brinda muchas herramientas que nos sirven, pero el docente tiene que ver la parte emocional, lo cotidiano. Tal vez es un elemento que no forme parte de los conocimientos teóricos, pero que es necesario en el aula”, sostuvo.
La docente resumió así una idea que atraviesa toda su experiencia: la tecnología avanza, pero el vínculo humano sigue siendo el corazón del proceso pedagógico.