Una alumna de intercambio llegó a una escuela de Gualeguaychú y dejó una movida que ya suma 100 almohadones
Una estudiante de intercambio propuso en marzo sumarse a una movida solidaria en su escuela de Gualeguaychú. Cuando la comunidad educativa se puso a coser, la meta que parecía cerrada quedó chica.
La Escuela de Educación Técnica N.º 1 José María Sobral de Gualeguaychú logró duplicar su objetivo inicial: en lugar de 50, los estudiantes confeccionaron 100 almohadones con forma de corazón para mujeres operadas por cáncer de mama. Las piezas están pensadas para acompañarlas durante la recuperación postoperatoria.
El proyecto se llama Corazones Solidarios y se enmarca en el programa Escuela y Comunidad del Consejo General de Educación (CGE). Para llevarlo adelante, la institución articuló con el Rotary Club Gualeguaychú Oeste y con el programa de Intercambio de Jóvenes del Distrito 4945.
En la producción participaron estudiantes de distintos años y de los trayectos de formación profesional, además de docentes y familias. Ese aporte comunitario fue clave para superar la meta original.
El origen: una propuesta que llegó de afuera
La idea desembarcó en la escuela en marzo, cuando Alexis Kemunto, una estudiante de intercambio, se sumó por un trimestre al Taller de Indumentaria de primer año. Durante ese período propuso a la comunidad educativa participar de la confección.
El plan inicial contemplaba 50 almohadones para efectores de salud de Entre Ríos, Santa Fe y Uruguay. Con el trabajo de los estudiantes y el acompañamiento de las familias, la cifra trepó a 100 unidades.
La primera entrega se realizó en mayo. La escuela prevé concretar una nueva distribución en las próximas semanas, siempre con el destino previsto para las piezas.
Cómo se repartieron las tareas en los talleres
El proceso arrancó con los estudiantes de cuarto año de la especialidad Técnico en Industria del Vestir, que se ocuparon de la tizada y el corte de las telas. Después, los participantes del curso de Operador de Máquina Industrial tomaron la posta con la costura y el armado.
El rellenado y las terminaciones quedaron en manos de los cursos de quinto, sexto y séptimo año de la especialidad, junto con el trayecto de Confeccionista a Medida. De ese modo, los conocimientos de cada taller se aplicaron en las distintas etapas de la producción.
La materia Dibujo también dijo presente: los alumnos diseñaron tarjetas ilustradas que acompañarán cada almohadón, con mensajes de aliento para las mujeres que los reciban.