Un viñedo de Concordia logró una certificación que hasta ahora nadie tenía en Entre Ríos
En La Criolla, un emprendimiento familiar acaba de conseguir algo que ningún otro viñedo de la provincia tenía. El acompañamiento provincial y nacional fue clave, pero el dato que lo cambia todo recién se conoce al final.
La Finca Fénix, el emprendimiento de la familia Rigoni en La Criolla, obtuvo la certificación orgánica de su lote de uva Tannat y se convirtió en el primer viñedo orgánico certificado de Concordia y de Entre Ríos. El logro llegó tras un proceso de transición acompañado por las áreas de Producción Orgánica de la provincia y de Nación, en el marco del Programa Federal de Vitivinicultura Orgánica.
La certificación fue otorgada por Food Safety SA bajo la normativa orgánica USDA-NOP y corresponde específicamente a un lote de uva Tannat. Según la documentación del establecimiento, no hay otro viñedo con esta distinción en el departamento Concordia ni en el resto de la provincia.
El camino hacia la certificación
La responsable provincial de Producción Orgánica, María Inés Moreira, explicó que la incorporación de Finca Fénix al programa federal fue precedida por un trabajo de relevamiento y evaluación desde su área. La convocatoria buscaba identificar emprendimientos vitivinícolas con interés y condiciones para avanzar hacia la certificación.
«La incorporación de Finca Fénix al Programa Federal de Vitivinicultura Orgánica fue precedida por un trabajo de relevamiento y evaluación realizado desde nuestra área, a partir de la convocatoria destinada a identificar emprendimientos vitivinícolas con interés y condiciones para avanzar hacia la certificación», destacó Moreira.
La iniciativa incluyó asistencia técnica especializada, capacitaciones y herramientas para implementar la normativa, además del acompañamiento necesario para acceder a la certificación.
La voz de los protagonistas
Desde Finca Fénix, Flavia Rigoni contó que la familia venía evaluando desde hacía varios años la posibilidad de sumarse a la producción orgánica. Valoró el acompañamiento recibido durante todo el proceso, la oportunidad brindada a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el trabajo de quienes están a cargo del manejo del campo.
El logro posiciona a este emprendimiento de La Criolla como un caso pionero en la vitivinicultura orgánica entrerriana y abre la puerta para que otros productores de la región transiten el mismo camino.