Un turista inglés olvidó dos mochilas en un Uber y el chofer terminó un mes preso
Un turista inglés olvidó dos mochilas en su Uber y lo acusó de robarle. El chofer pasó un mes preso y meses con arresto domiciliario por un hecho que no se pudo probar. La Justicia acaba de tomar una decisión.
Un conductor de Uber en Mendoza vivió un calvario judicial por un episodio que, según su defensa, no fue más que un malentendido. Un turista británico lo acusó de haberle sustraído pertenencias de dos mochilas que había olvidado en el auto y el hombre pasó un mes en la penitenciaría y varios meses más con arresto domiciliario hasta que este martes 20 de octubre fue absuelto.
La historia, que parece un disparate, arrancó el 12 de mayo de 2026. El chofer levantó a un joven inglés en la Terminal de Ómnibus de Mendoza y lo dejó en la esquina de Martín Zapata y Rodríguez, en la Ciudad. El pasajero bajó y el conductor siguió con su jornada, sin advertir que atrás del asiento quedaban dos mochilas.
El protocolo que no se cumplió
Recién en el viaje siguiente otro pasajero vio los bolsos y le avisó. El chofer los guardó y esperó a que el dueño se comunicara por la aplicación, como indica el protocolo de las apps de viajes, ya que conductores y pasajeros no tienen acceso a los celulares particulares del otro.
Como nadie reclamó nada en las horas posteriores, terminó su turno y se llevó las mochilas a su casa. A la mañana siguiente llamó a Uber para informar los objetos olvidados. La empresa le respondió que todavía no había recibido ningún reclamo y le pidió autorización para compartir su número telefónico.
Cuando el turista finalmente se comunicó, apareció el primer obstáculo: el chofer no hablaba inglés y el británico no manejaba español. Los mensajes fueron confusos y acordaron la devolución para el día siguiente. Para ese entonces, el visitante ya había ido a la Policía Turística de Mendoza.
La devolución que terminó en detención
El conductor se presentó en el alojamiento del extranjero para devolverle todo. Cuando el turista abrió las mochilas, dijo que estaban revueltas y que faltaban objetos personales, entre ellos algunas prendas de vestir.
La intervención policial derivó en una consulta con la oficina fiscal. Los efectivos constataron que el hombre tenía una causa penal anterior y quedó detenido por la denuncia. El 14 de mayo fue privado de su libertad y permaneció cerca de un mes en la penitenciaría, antes de conseguir el arresto domiciliario.
Su abogado defensor, Juan Franco Ferraris, sostuvo que todo fue un gran teléfono descompuesto: lo que decía el ciudadano inglés, lo que traducía la policía turística y lo que interpretaba el ayudante fiscal. Además, el británico había cobrado un seguro por las pertenencias denunciadas como faltantes y después volvió a Inglaterra.
La acusación y la absolución
En el juicio, la Fiscalía mantuvo la acusación por hurto simple y pidió una pena de dos meses, según precisó el defensor. El tribunal, en cambio, resolvió absolver al conductor este martes 20 de octubre, después de que atravesara varios meses con restricciones a su libertad.
El caso llamó la atención porque el chofer ya tenía un antecedente judicial. El Post lo había publicado en abril de 2025: el hombre había terminado detenido tras un incidente ocurrido el 9 de marzo en el barrio San Martín, donde vivía con su familia y tenía un comercio de comidas.
El antecedente de la "justicia por mano propia"
Aquella madrugada, mientras trabajaba como conductor de Uber, recibió un llamado de sus familiares: habían entrado a robar al negocio. También le enviaron una grabación de las cámaras de seguridad en la que aparecían los presuntos responsables. El hombre se dirigió a una vivienda donde creía que estaban los sospechosos y se produjo una discusión.
Según la acusación del fiscal Gabriel Blanco, el conductor efectuó disparos contra la vivienda. Las personas que estaban adentro llamaron a la Policía y los efectivos interceptaron el auto en el que circulaba con un amigo. En la requisa encontraron una pistola calibre 9 milímetros sin municiones. Fue imputado por portación de arma de guerra y alojado en el penal de San Felipe.
En aquel momento, su entorno había relatado que la familia sufrió numerosos robos en el comercio del barrio San Martín. Incluso tuvo que cerrar el negocio y trasladarse temporalmente a San Luis. También contaron que, años antes, el chofer recibió un disparo en el abdomen durante un asalto y debió ser operado.