Un tucán vivía como mascota en una casa de Tucumán: el operativo que lo devolvió a las yungas
Un tucán vivía como mascota en una casa de Tucumán hasta que una denuncia lo cambió todo. Lo rescataron, lo recuperaron y ahora volvió a volar libre en las yungas. Pero su caso no es el único: lo que reveló el guardaparque sobre el tráfico de animales.
Tres tucanes volvieron a volar libres en las yungas tucumanas. Fueron liberados en la Reserva San Pablo, al sur de las sierras de San Javier, en el marco del Proyecto Tucán, una iniciativa que busca reforzar la población de esta especie en la provincia.
Uno de los ejemplares tiene una historia particular: había sido rescatado de una vivienda tras una denuncia por mascotismo. El animal fue decomisado durante un procedimiento de las autoridades y luego ingresó a un proceso de recuperación. Los otros dos llegaron desde Córdoba, provenientes del Bioparque de la Diversidad, donde forman parte de un proyecto de crianza.
Gonzalo Alejo Castillo, guardaparque de la Universidad San Pablo-T, explicó cómo se trabaja con las aves en Córdoba para que no se acostumbren a los humanos. “Tratan de improntarlos lo menos posible y de acostumbrarlos lo menos posible a la presencia humana”, señaló. Para lograrlo, el equipo utiliza trajes especiales, títeres y otros métodos que evitan que los animales asocien a las personas con la alimentación.
Un proyecto para recuperar la especie
Los tres tucanes llegaron a Tucumán en el marco del Proyecto Tucán, que busca reforzar la población de esta especie en la provincia. El programa es desarrollado en conjunto por la Universidad San Pablo-T, la Reserva San Pablo, la Reserva Experimental Horco Molle y la Dirección de Flora, Fauna y Suelos de Tucumán.
El tucán es una de las especies más emblemáticas de las yungas y, justamente por su aspecto llamativo, también está entre los animales más afectados por el mascotismo. Castillo advirtió que esta práctica sigue siendo un problema tanto en Tucumán como en otras zonas del país. “Cada día se está trabajando más en concientizar y educar a las personas para que entiendan los peligros y el impacto negativo que genera, no solo en la misma especie sino también en todo el medio ambiente”, explicó.
La importancia del tucán va más allá de su valor como especie nativa. Estas aves cumplen un papel fundamental en el ecosistema porque son grandes dispersoras de semillas. Se alimentan principalmente de frutos y, al desplazarse, transportan las semillas hacia otros sectores, favoreciendo la regeneración de la vegetación nativa.
El peligro del mascotismo
El tucán no es la única especie afectada por la captura ilegal. Según Castillo, entre los animales que suelen ser víctimas del tráfico para tenerlos como mascotas también aparecen distintas especies de aves y las tortugas terrestres. “Las tortugas terrestres tienen mucho tráfico, sobre todo desde el norte hacia el sur”, explicó.
El problema tampoco termina cuando una persona decide liberar a un animal que ya no puede mantener. Soltarlo en cualquier lugar puede representar un riesgo para la fauna silvestre, especialmente si el ejemplar adquirió alguna enfermedad durante su cautiverio.
Una reserva de 3.500 hectáreas
La Reserva San Pablo se encuentra al sur de las sierras de San Javier y cuenta con aproximadamente 3.500 hectáreas. El área protegida se extiende desde la base del cerro, en las inmediaciones de la comuna de San Pablo, hasta sectores de las sierras y zonas cercanas al río Lules.
El lugar conserva una importante porción de la ecorregión de las yungas, considerada una de las zonas con mayor biodiversidad del país. Allí pueden encontrarse tucanes, urracas, loros y distintas especies de mamíferos, entre ellos osos meleros, ocelotes, corzuelas y pecaríes.
Sin embargo, el ecosistema enfrenta distintas amenazas. Castillo mencionó entre las principales a la fragmentación provocada por los desmontes, los incendios, la cacería y el trampeo de aves. “Las yungas es una ecorregión bastante reducida, sobre todo aquí en la provincia”, explicó.
El guardaparque también señaló que algunas prácticas de captura de aves están vinculadas a costumbres que se transmiten desde hace años, como la utilización de hondas para cazar pájaros. Esa actividad puede terminar extendiéndose hacia zonas de monte y afectar a especies nativas y amenazadas.

Cómo visitar la Reserva San Pablo
La Reserva San Pablo recibe visitantes los fines de semana, de 9 a 14. Cuenta con dos senderos de trekking con diferentes niveles de dificultad.
Uno de ellos conduce hasta la cascada del río Huaycondo. Es un recorrido de dificultad media-alta, que demanda entre cuatro y cinco horas entre ida y vuelta, por lo que desde la reserva recomiendan que sea realizado por personas con experiencia en senderismo y con la preparación adecuada.
El segundo sendero tiene unos dos kilómetros y presenta una dificultad menor, por lo que resulta más accesible para las familias. El recorrido demanda aproximadamente una hora y media.
Desde la reserva recomiendan comunicarse previamente para coordinar la visita y consultar las condiciones de los senderos, especialmente ante la llegada de las lluvias, que pueden afectar su estado.