Un solo banco quebró a un país entero: la mitad de los paraguayos no puede tocar sus ahorros
La mitad de los paraguayos tiene sus ahorros atrapados en un solo banco, y el dinero de organismos estatales también quedó adentro. El Banco Central prometió devolver una parte, pero el trámite tiene un límite que muchos no van a poder cruzar.
La crisis financiera desatada por la intervención del Ueno bank dejó a Paraguay al borde del abismo: con la renuncia de Santiago Peña, un Congreso que se niega a avanzar con el juicio político y la mitad de la población sin acceso a su dinero, el país atraviesa su peor tormenta institucional en décadas.
La magnitud del colapso tiene una particularidad que lo vuelve aún más dramático: fue una sola entidad, con tres millones de clientes, la que arrastró al sistema. En un territorio de apenas seis millones de habitantes, uno de cada dos paraguayos tiene hoy sus ahorros congelados.
“Se cortó la cadena de pagos, se afectaron a los emprendedores. La gente está desesperada”, resumió a TN la exsenadora independiente Katya González.
El fantasma de diciembre de 2001
El paralelismo con la Argentina de fin de 2001 es inevitable. Aquel tsunami social, financiero y político terminó con la salida de Fernando de la Rúa y con un “corralito” que vació los bolsillos de los ahorristas. Las consecuencias de esa debacle todavía se sienten en el país.
Paraguay repite hoy ese guion. La diferencia está en la escala del origen: no fue un sistema entero el que estalló, sino una única institución la que provocó la hecatombe.
A los depósitos de personas físicas se suman 850 millones de dólares de organismos estatales que quedaron atrapados en la entidad intervenida. El Ueno bank también administraba fondos de pensiones, un dato que dimensiona la gravedad del escenario.
La calle frente al Congreso
Cientos de manifestantes se concentraron el jueves frente al Parlamento para exigir que se inicie el juicio político contra Peña, a quien consideran el responsable directo de la crisis. La jornada dejó insultos, empujones y choques con la policía.
El mandatario, del Partido Colorado y en el poder desde el 15 de agosto de 2023, está acusado de haber mantenido vínculos con el banco intervenido hasta el año pasado. La entidad es sospechosa de irregularidades que abarcan desde vaciamiento hasta negociados.
Los manifestantes no querían la renuncia: reclamaban que el Congreso lo juzgara y lo destituyera. Una renuncia aceptada le habilitaría los fueros que la Constitución reserva a todos los expresidentes como senadores honorarios.
Las consignas no se limitaron a los ahorros. También hubo reclamos de justicia, gritos de “ladrón” y cánticos como “que se vayan todos”.
El Banco Central anunció que devolverá depósitos de hasta 40 salarios mínimos, aunque sin precisiones sobre los plazos del trámite. Para muchos, el resultado será la pérdida de los ahorros de toda una vida.
“El daño al sistema financiero es inmenso. Pero además se dañó la imagen país y la banca en general”, advirtió González.
La interna que volteó a Peña
Para la exsenadora, la salida de Peña no alcanza para destrabar la crisis. “El perjuicio que dejó es incalculable”, sostuvo.
El vicepresidente Pedro Alliana quedó en la línea de sucesión, pero su figura no genera confianza. “Tiene muchos muertos en el placard. Él fue quien nombró a toda su familia en la administración pública”, apuntó González.
El caso más recordado ocurrió en octubre de 2023, cuando su hija Monserrat Alliana fue contratada como empleada del Congreso con un salario elevado y sin concurso público. Terminó renunciando tiempo después, en medio de un escándalo mediático.
Este jueves, el Congreso rechazó el inicio del juicio político contra el vicepresidente.
“Alliana es lo que nos toca. Es muy difícil que el vice pueda despegarse de la figura de Peña, a quien acompañó de manera incondicional en estos tres años de gobierno”, evaluó la exsenadora.
La caída del presidente se gestó en una interna feroz dentro del oficialismo entre Peña y su padrino político, el exmandatario Horacio Cartés, por el control del coloradismo y la sucesión presidencial. Peña intentó quedarse con el partido y Cartés le soltó la mano: bastó con que el caudillo pidiera informes al Banco Central sobre el Ueno bank.
Según la denuncia, las irregularidades de la entidad eran conocidas desde hacía tiempo por el poder político y burocrático, y habrían contado con el apaño de la casa de gobierno y del renunciante titular del organismo regulador, Carlos Carvallo.
Qué puede pasar con el Partido Colorado
El nuevo escenario le da a Alliana una gobernabilidad que se apoya en el Partido Colorado, la fuerza que dirige los destinos de Paraguay de manera continua desde 1947, con la única interrupción del mandato de Fernando Lugo entre 2008 y 2012, que terminó destituido por el Congreso.
“Alliana tendrá gobernabilidad, pero hay que ver cómo reacciona la calle. Ahí está la clave”, alertó González.
El oficialismo deberá reordenar su tablero interno a un año de las elecciones presidenciales de 2028. Alliana, ungido precandidato por Cartés, ya no podrá competir tras haber ocupado el despacho de gobierno: la Constitución prohíbe la reelección.
“El Congreso va a designar un nuevo vice, que puede ser cualquier ciudadano. Va a ser una persona del riñón de Cartés. Probablemente ponga a uno de sus senadores”, anticipó González.
La sucesión hacia 2028 quedó completamente abierta. “A Cartés le gustan los outsiders. De hecho, Peña era uno de ellos. El mejor posicionado es el exministro de Obras Públicas Arnoldo Wiens”, cerró.