Un slasher con ovación de pie en Cannes llega a los cines locales: ¿de qué se trata?
¿Qué pasó cuando una directora trans llevó un slasher a Cannes y terminó ovacionada? La historia detrás de la película que nadie quería financiar y que ahora llega a los cines.
Este jueves, las salas locales reciben “Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma”, la película que abrió la sección Una Cierta Mirada en el último Festival de Cannes y que dejó boquiabiertos a los críticos con su mezcla de terror y humor.
Con seis minutos de aplausos y risas en la Croisette, la tercera cinta de Jane Schoenbrun, la cineasta trans más influyente de su generación, llega precedida por una recepción que sorprendió incluso a su directora: un slasher con litros de sangre no es exactamente el tipo de cine que suele ovacionarse de pie en el certamen francés.
Una experiencia que sacude el cuerpo
“Sentí que mi cuerpo estaba en estado de convulsión”, describió Schoenbrun al día siguiente de la première, todavía atravesada por la euforia. La comparación que eligió para definir la experiencia —una buena silla eléctrica— resume bastante bien el efecto de la película.
La trama sigue a Kris, una directora independiente interpretada por Hannah Einbinder, popular por su papel en la serie “Hacks” y que aquí tiene su primer protagónico cinematográfico. Un estudio le encarga revitalizar una saga de terror de serie B, y ella viaja al campamento donde se filmaban las historias para encontrarse con Billy Presley, la “final girl” original, encarnada por Gillian Anderson, la recordada Scully de “Los Expedientes X”.
Billy vive sola en el lugar, rodeada de recuerdos, y la atracción sexual entre ambas es inmediata. Ese deseo se convierte en el motor de un relato que juega todo el tiempo con el cine dentro del cine, confundiendo presente y ficción hasta un desenlace delirante y sangriento.
“La experiencia más feliz de mi vida”
Detrás de la parodia hay una película profundamente personal, aunque distinta de las anteriores. Si “We’re All Going to the World’s Fair” (2021) e “I Saw the TV Glow” (2024) fueron los productos en carne viva de su transición, esta nace de una etapa luminosa.
“Hacer esta película fue la experiencia más feliz de mi vida”, contó la realizadora, que se define como transfemenina y no binaria y que asegura haberse sentido libre por primera vez en un rodaje. “Es la primera película que representa la totalidad de lo que soy”.
Schoenbrun evocó también sus once años, cuando filmaba con amigos y después los sentaba a mirar el resultado: “Era mejor que la Navidad”, dijo.
Una industria que no confía
Anderson, que atraviesa uno de los momentos más libres de su carrera, habló de “un momento increíblemente especial” y de su orgullo por el proyecto. “Quería ser parte de algo que me parecía importante que existiera en el mundo”, explicó. “Es una película importante y creo que va a reparar muchas cosas.”
Einbinder, en tanto, cerró la presentación invitando a la sala a reír y a compartir una experiencia comunitaria, y reconoció que la atrajo el carácter íntimo del cine de Schoenbrun: hay ficción, pero también una carga alegórica que la conmovió.
La sátira sobre una industria enferma de remakes tiene, además, un correlato incómodo en la propia historia del film. Pese al prestigio de “I Saw the TV Glow”, editada por A24, el proyecto fue rechazado por prácticamente todos los estudios hasta que lo tomó Mubi.
“Fue un rechazo tras otro tras otro”, contó Schoenbrun. “Uno nunca sabe, como pasa siempre cuando sos una persona trans: pensás que tal vez hay algo de tu otredad que no les gusta.” Y agregó una definición que funciona como tesis de la película: “Tu película no es comercial porque ellos creen que no es comercial.”
Terca, Schoenbrun preguntó cuánto había costado el “Martes 13” original y siguió adelante. La misma obstinación con la que escribió una novela de fantasía de 600 páginas que está por publicarse. Lleva incluso un tatuaje que dice “hacelo real”.
“Mis películas están obsesionadas con la idea de qué hace falta para que algo sea real”, resumió. “Podemos rehacernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.”