Un ruso atrapado en Entre Ríos prefiere la cárcel antes que empuñar un arma: "No quiero ni matar, ni ser asesinado"
Un ruso detenido en Entre Ríos prefiere quedarse en Argentina antes que ser enviado a la guerra. ¿Logrará evitar la extradición?
La historia de Román Tarada, un ciudadano ruso detenido en Entre Ríos, tiene un giro inesperado: su firme rechazo a participar en la guerra de Ucrania lo llevó a pedir refugio en Argentina, pero ahora pelea para no ser extraditado. Mientras tanto, la Justicia le negó la excarcelación y deberá seguir bajo arresto domiciliario en una iglesia ortodoxa de Misiones.
El caso comenzó el 2 de agosto de 2025, cuando Tarada intentó cruzar el Puente Internacional Libertador General San Martín, que une Gualeguaychú con Fray Bentos, Uruguay. Allí, el control de Gendarmería detectó una alerta roja de Interpol (N° A-5400/4-2025) que lo vinculaba con un pedido de extradición de Rusia por el delito de "abuso de autoridad con graves consecuencias", que en el Código Penal ruso prevé hasta 10 años de prisión.
Ese mismo día se realizó la audiencia correspondiente y, el 12 de agosto, el juez federal de Gualeguaychú, Hernán Viri, le otorgó el arresto domiciliario. Desde entonces, Tarada vive con tobillera electrónica en la Iglesia Ortodoxa del Manto Protector de la Virgen, en Tres Capones, Misiones.
¿Quién es Román Tarada y por qué no quiere volver a Rusia?
Lejos de ser un delincuente común, Tarada asegura que su problema comenzó con la invasión rusa a Ucrania, el 24 de febrero de 2022. Según su relato, tiene formación militar y teme ser reclutado para combatir. "No quiero ni matar, ni ser asesinado", dijo en la audiencia, en ruso, y el intérprete tradujo sus palabras.
Tarada inició los trámites para obtener refugio en Argentina en abril de 2025, pero su solicitud aún no fue resuelta por la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE). Mientras tanto, cuenta con el apoyo del Arcipreste Alejandro Iwaszewiez, líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Argentina, quien se comprometió a brindarle alojamiento, asistencia y trabajo.
Su defensora pública oficial, Noelia Quiroga, sostiene que no hay riesgo de fuga y que intentar huir significaría perder la protección internacional y ser entregado a Rusia. Además, recordó que el cruce hacia Uruguay fue por un paso habilitado y con documentación legal.
La Justicia dice que hay peligro de fuga
Pero los jueces no se convencieron. La Cámara Federal de Apelaciones, con las firmas de Beatriz Aranguren, Mateo Busaniche y Cintia Gómez, rechazó la excarcelación el 20 de agosto. Consideraron que Tarada no tiene arraigo en el país, registró domicilios inconsistentes y carece de empleo estable o lazos familiares que impidan una fuga.
Para el Ministerio Público Fiscal, la extradición pedida por Rusia y la vigencia de la alerta roja obligan a mantenerlo disponible. "La presentación formal del pedido de extradición impone asegurar la disponibilidad del requerido", señalaron los fiscales.
La Iglesia Ortodoxa Rusa ofreció su respaldo, pero la Cámara consideró que eso no es suficiente para cambiar la decisión. Así, Tarada seguirá en la iglesia de Misiones, esperando una definición que podría cambiar su destino.