Un ruido metálico en el hospital lo llevó a crear una bandera que no se enreda ni se rompe
Desde la cama de un hospital, escuchaba un golpeteo constante. Cuando pudo levantarse, descubrió algo que lo impulsó a inventar un sistema que hoy usan municipios, escuelas y clubes.
Sebastián Galván, fundador de Aralt, desarrolló un sistema para que las banderas ondeen siempre desplegadas, sin enredarse ni romperse con el viento. El producto ya se vende a municipios, escuelas y clubes.
La idea surgió mientras estaba internado en un hospital. Desde el segundo piso, escuchaba un ruido metálico constante: el mástil golpeando contra un alambre. Cuando recuperó la movilidad, descubrió el origen del sonido. En la planta baja, una bandera estaba enredada en la base del mástil, tanto que no se podía distinguir a qué pertenecía.
Esa escena lo impulsó a buscar una solución. Así nació Aralt, la empresa que hoy ofrece un sistema que evita que las banderas se enreden o se rompan, incluso con vientos fuertes.
El invento ya tiene demanda en la región: municipios, escuelas y clubes lo incorporaron a sus mástiles. La propuesta apunta a resolver un problema cotidiano en la Patagonia, donde el viento es una constante.
El sistema de Aralt permite que la bandera se mantenga desplegada y visible, sin los daños que suelen provocar las ráfagas. Una solución simple para un inconveniente que afecta a instituciones de todo tipo.