Un rincón de San Luis que guarda un secreto: el homenaje que nadie contó
A 202 años de su muerte, La Carolina honró a Juan Crisóstomo Lafinur con un emotivo acto. ¿Qué revelaron las autoridades sobre su legado y su vínculo con la educación actual?
En un emotivo acto realizado el jueves en La Carolina, autoridades, vecinos y referentes culturales rindieron tributo a Juan Crisóstomo Lafinur al cumplirse 202 años de su fallecimiento. La ceremonia, que incluyó una ofrenda de laureles, reavivó el debate sobre la vigencia de su pensamiento.
A más de 80 kilómetros de la ciudad de San Luis, al pie del cerro Tomolasta, se levanta el complejo histórico que preserva la memoria del filósofo y educador puntano. El lugar reúne su casa natal, un centro de interpretación audiovisual y el Laberinto del Sol de Piedra, una obra dedicada a Jorge Luis Borges, sobrino bisnieto de Lafinur.
¿Qué guarda el monumento funerario?
Allí descansan los restos de Lafinur, repatriados desde Chile en 2007. Su tumba, con forma de tablero de ajedrez, se ha convertido en uno de los emblemas del sitio. Durante la ceremonia, la directora de Gestión Cultural e Identidad Sanluiseña, Viviana Aguilar, destacó la actualidad de su legado.
“Fue un hombre de su tiempo, pero también un hombre que se adelantó a él. Fue poeta, filósofo, educador y pensador. Pero, por sobre todas las cosas, fue un hombre que se animó a pensar y a enseñar a pensar”, expresó Aguilar ante los presentes.
Educar para despertar preguntas
La forma de enseñar de Lafinur generó resistencias en su época porque sostenía que la educación no debía limitarse a repetir respuestas, sino a despertar interrogantes. Esa concepción, según Aguilar, cobra especial relevancia hoy, cuando la educación vuelve a estar en el centro de la agenda provincial.
La conmemoración se enmarca en el Año de la Educación, al cumplirse 200 años de la experiencia educativa de Domingo Faustino Sarmiento en San Francisco del Monte de Oro. Aunque ambos pensadores pertenecieron a épocas distintas, compartieron la convicción de que la educación podía transformar vidas y sociedades.
“Uno desde el pensamiento y la filosofía. El otro desde la escuela y la educación popular. Ambos forman parte de una misma historia: la historia de un San Luis que entendió que educar también era construir libertad”, señaló Aguilar.
¿Qué diría Lafinur de la inteligencia artificial?
La funcionaria también se animó a imaginar cómo reaccionaría Lafinur ante los desafíos actuales. “Si estuviera hoy aquí, seguramente no tendría miedo de hablar de las nuevas tecnologías, de la inteligencia artificial o de los cambios que atraviesa nuestra sociedad”, afirmó. “Probablemente querría conocerlas, discutirlas y preguntarnos cómo utilizarlas sin perder aquello que nos hace humanos: la capacidad de pensar libremente”.
Tras la ofrenda de laureles, el homenaje se extendió más allá del acto. El complejo de La Carolina propone a los visitantes recorrer la casa natal de Lafinur, descubrir el Laberinto del Sol de Piedra y disfrutar de su biblioteca con más de 1.700 libros. También invita a escribir versos o compartir un mate frente al atardecer del Tomolasta.
“Lafinur fue ayer un hombre que se atrevió a pensar. Hoy puede ser para nosotros un hombre que nos invita a seguir pensando”, resumió Aguilar. Dos siglos después, su figura sigue ligada a una idea que trasciende cualquier homenaje: el mejor modo de mantener vivo su legado es continuar educando, preguntando y pensando.