Un récord que nadie esperaba: más de 24.000 empresas desaparecieron en los primeros 26 meses de gobierno
Un informe revelador muestra cifras que superan incluso los peores momentos de la historia económica reciente. ¿Qué sectores están al borde del colapso y cuál es la única provincia que logró escapar a esta tendencia devastadora?
La economía argentina atraviesa un proceso de destrucción empresarial sin precedentes en los primeros dos años de gestión. Según un informe de la organización Fundar, basado en datos de la Seguridad Social, desde diciembre de 2023 se registró el cierre de 24.180 unidades productivas, marcando el periodo de mayor caída neta en la historia comparada.
El estudio, denominado “Monitor mensual de empresas”, revela que la velocidad de esta desaparición supera incluso los registros de crisis anteriores como la de 2001 o la pandemia de 2020. La particularidad actual es que este récord negativo se alcanzó en los primeros 26 meses de un nuevo gobierno, un lapso donde habitualmente se observan procesos de reacomodamiento o leve recuperación.
¿Qué sectores lideran la debacle?
El transporte, el rubro inmobiliario y la construcción encabezan la lista de actividades más golpeadas. El sector de “transporte y almacenamiento” perdió 5.899 empresas a nivel nacional, lo que representa una caída del 15% desde la asunción de Javier Milei.
Por su parte, el sector inmobiliario experimentó el cierre de 3.439 unidades productivas (-11,6%) y la construcción sufrió la baja de 1.947 firmas. La paralización de la obra pública y la retracción en los niveles de consumo han configurado un escenario de inviabilidad para miles de establecimientos.
La industria manufacturera en números rojos
Dentro de la industria manufacturera, que en conjunto cayó un 5,83%, el rubro más afectado en términos porcentuales fue el de “cuero y calzado”, con una pérdida del 19,3% de sus unidades productivas. También cayeron con fuerza la industria maderera (-11,3%) y el sector de prendas de vestir (-11,2%).
Estos datos corresponden al período comprendido entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, mostrando una tendencia constante que aún no ha encontrado un piso.
¿Hay alguna provincia que escape a la tendencia?
La situación no es uniforme en todo el territorio argentino, aunque la tendencia a la baja es casi generalizada. La mayor concentración de cierres se observa en los grandes centros urbanos y en las provincias con mayor densidad industrial.
Sin embargo, el informe resalta una excepción estadística notable en la provincia de Neuquén. Esta jurisdicción es la única que ha logrado sostener indicadores positivos o niveles de estabilidad, impulsada fundamentalmente por la actividad extractiva en la formación Vaca Muerta.
En el extremo opuesto, la provincia más afectada fue La Rioja, que perdió al 16,06% de sus empresas. Le siguieron Catamarca (-7,83%), Chaco (-10,93%), Tierra del Fuego (-10,48%) y Corrientes (-10,26%).
¿Qué significa esta destrucción para el mercado laboral?
La desarticulación de más de 24.000 empresas conlleva una consecuencia directa sobre el mercado laboral formal. Cada unidad productiva que cesa sus operaciones implica la baja de puestos de trabajo registrados, lo que presiona sobre los indicadores de desempleo y precarización laboral.
El Monitor de Fundar también pone el foco en la escala de las empresas que desaparecen. La gran mayoría de los cierres se concentran en el segmento de microempresas y pymes de hasta diez empleados, estructuras con menores espaldas financieras para resistir periodos prolongados de recesión.
En cuanto a las perspectivas, el informe no aventura una recuperación inmediata. Los datos de los últimos meses analizados muestran que la tasa de entrada de nuevas empresas al mercado se encuentra en niveles mínimos, mientras que la tasa de salida permanece elevada.
De hecho, sólo durante diciembre cerraron 1.985 compañías y se cumplieron 16 meses consecutivos con caída en la cantidad de firmas activas. La curva muestra una pendiente negativa constante que configura un escenario donde el ecosistema empresarial no logra regenerarse al ritmo necesario.