Un policía recién llegado, sin arma y con un antecedente que lo complica: el robo a un compañero que no pudo ocultar
Llevaba quince días en la comisaría y ya estaba en la mira. Su compañero notó que faltaba algo y el teléfono no dejó de sonar. Lo que pasó después escondía una historia que nadie imaginaba.
Un efectivo de la Policía de San Juan quedó detenido acusado de robarle la tarjeta de débito a un cabo primero y usarla para hacer compras en comercios de Chimbas. El agente, identificado como Martín Gómez, llevaba menos de 15 días en la dependencia y ahora está a disposición de la Justicia.
Según la denuncia, el hecho ocurrió durante la noche del lunes, después de que Gómez cumpliera su turno de 14 a 22. En un momento de descuido, habría tomado la tarjeta de Mercado Pago que estaba dentro de la billetera del cabo primero, quien cumple funciones de calabocero.
Poco después, el teléfono del damnificado empezó a recibir notificaciones de compras realizadas con su plástico. Los consumos se registraron en distintos comercios cercanos a la comisaría y el monto total habría superado los $100.000.
El cabo primero sospechó de Gómez porque lo había visto antes en el sector donde los policías suelen dejar sus pertenencias. Al día siguiente radicó la denuncia y los investigadores revisaron las cámaras de seguridad de los comercios.
Las imágenes, claves en la causa
Las grabaciones habrían permitido observar al agente usando la tarjeta sustraída junto a un conocido para concretar las compras. Ese material fue incorporado a la investigación y presentado ante la Fiscalía.
Tras conocer la denuncia, el jefe de la dependencia habría dispuesto que Gómez se tomara cinco días de licencia y no regresara a prestar servicio mientras avanzaba la pesquisa. Pero el caso tuvo un nuevo giro.
Un intento de compra que lo delató
Cuando aparentemente se dirigía hacia la comisaría, Gómez habría bajado de un colectivo en inmediaciones de la plaza de Chimbas e intentado hacer una nueva compra con la misma tarjeta. El plástico ya estaba bloqueado, pero el intento generó una alerta en el teléfono del cabo primero.
El damnificado avisó a sus compañeros y varios efectivos salieron en busca del sospechoso. Finalmente, Gómez fue interceptado y detenido.
Al momento del episodio, el agente se encontraba sin su arma reglamentaria, una situación que estaría vinculada a un antecedente de un test positivo de cocaína, aunque ese dato deberá ser confirmado oficialmente durante la investigación.
La causa quedó en manos del fiscal Nicolás Schiattino, de la UFI Delitos Especiales, y de la ayudante fiscal Roxana Fernández, quienes deberán determinar las circunstancias exactas del robo y las responsabilidades penales que podrían corresponderle al agente.