Un plan en cinco fases para enterrar el basural de Bariloche: ¿alcanzará la hoja de ruta?
¿Pensaban que el basural de Bariloche se iba a quedar para siempre? Un plan detallado con plazos ajustados busca cerrarlo en cinco años, pero la pulseada política y la búsqueda de un nuevo sitio lo complican todo. Los detalles que nadie contó.
El basural a cielo abierto que desde hace años afeita la entrada sur de Bariloche tiene los días contados, al menos en el papel. La concejal Julieta Wallace (Incluyendo Bariloche) presentó un proyecto de ordenanza que propone cerrar el vertedero actual en 2029 y reemplazarlo por un sitio regional compartido con Dina Huapi, el Parque Nacional Nahuel Huapi y municipios vecinos. El plan, que comenzará a tratarse tras el receso invernal, marca una diferencia clave con la propuesta del intendente Walter Cortés, que estiraba el cierre a diez años.
¿Por qué urge una solución?
Ubicado a solo 8 kilómetros del centro, el basural es calificado por Wallace como “una de las crisis ambientales y sanitarias más graves de la Patagonia”. El proyecto enumera impactos sociales, ambientales y sobre la salud pública, además de señalar la “incompatibilidad” del vertedero con la imagen turística que Bariloche necesita. La ley provincial 5421/20, que exigía erradicar los basurales a cielo abierto en 3 años, sigue incumplida, al igual que una ordenanza municipal de 2022.
La hoja de ruta en cinco fases
El cronograma arranca con una “estabilización de emergencia” del basural actual entre este año y el próximo. La fase 2 fija como fecha límite 2028 para definir el sitio del futuro basural regional. La tercera fase prevé el “cierre y remediación” del vertedero actual para 2029, y la última, la “consolidación” del sistema regional entre 2030 y 2031. Wallace aseguró que la propuesta fue “bien recibida” por vecinos autoconvocados y concejales de otros bloques, y que fue elaborada con asesoramiento de ingenieros ambientales.
La pulseada política: tres vs. diez años
El proyecto de Wallace contrasta con el del intendente Cortés, que hace más de seis meses envió al Concejo un pliego para licitar la operación del vertedero con un cierre progresivo en diez años. El asesor del Ejecutivo Municipal, Martín Domínguez, lamentó que los concejales “crearon ya dos comisiones” pero no le dieron tratamiento. Ante la resistencia, el gobierno reformuló su propuesta y ahora plantea un contrato a tres años para “preparar el terreno” y “estar listos para cuando aparezca la opción del basurero regional”. Ese ajuste aún no ingresó al expediente.
¿Dónde irán los residuos?
El principal desafío es encontrar un sitio alternativo, que depende de una decisión provincial. El proyecto de Wallace establece parámetros claros: el nuevo basural regional deberá estar a un mínimo de 15 kilómetros de zonas residenciales densas y a no más de 60 kilómetros de Bariloche. La superficie no debería ser inferior a 50 hectáreas, más otras 20 de expansión. Además, exige suelos de baja permeabilidad, estabilidad sísmica certificada, sin acuíferos superficiales y con acceso desde ruta pavimentada. Propone que sea tierra fiscal y que se realice una audiencia pública obligatoria.
Domínguez señaló que la buena relación entre Cortés y el gobernador Alberto Weretilneck genera “una situación inmejorable” para hallar una solución. “Hoy es posible, está en la agenda de ambos”, aseguró. Mientras tanto, el municipio avanzó con la adjudicación directa a la empresa Rowing SA para gestionar el vertedero por un año, como “paso previo indispensable para emprolijar y empezar a resolver el pasivo ambiental”.
Presión social y judicial
La situación es “insostenible”, reconoció Domínguez, por las consecuencias ambientales y sanitarias, más la presión de la Justicia, que exige informes periódicos en el marco de un amparo presentado por juntas vecinales. Para este sábado, un grupo de “vecinos autoconvocados” convocó a una movilización a las 15 en el Centro Cívico para exigir el traslado y cierre del basurero. El mes pasado, el Foro de Juntas Vecinales por el Ambiente pidió a los concejales “mecanismos efectivos de participación ciudadana”.