Un pibe de Caleta Olivia la rompe en gimnasia, pero hay algo que le impide volver a competir
Felipe tiene 15 años, nació en Caleta Olivia y ya se subió al podio en un Nacional de Clubes. Ahora quiere volver a Rosario para representar a Santa Cruz, pero hay un obstáculo que no se resuelve con entrenamiento.
Felipe Fernández Jiménez tiene 15 años, nació en Caleta Olivia y desde los dos años está metido en un gimnasio. En julio logró un tercer puesto en un Nacional de Clubes en Rosario y ahora quiere volver a subirse al podio. Sin embargo, el obstáculo no está en las anillas ni en el caballo con arzones: está en la billetera familiar.
Su mamá, Laura Jiménez, contó la historia en una entrevista con LU12 AM680. Felipe practica gimnasia artística masculina, una disciplina con seis aparatos: suelo, caballo con arzones, anillas, salto, barras paralelas y barra fija. El próximo 5 de octubre tiene una nueva competencia nacional en Rosario y la familia necesita reunir fondos para el viaje, la estadía y la alimentación.
El alojamiento ya está reservado y la inscripción encaminada, pero todavía falta completar el presupuesto. Para juntar el dinero, los Fernández Jiménez venden números de una rifa con un primer premio de 60 mil pesos y un segundo de 40 mil, buscan sponsors, reciben donaciones y hasta evalúan vender comida. Quienes quieran colaborar pueden comunicarse con Laura al 297 409-3806.
De Caleta Olivia a Rosario, con escala en Buenos Aires
La historia de Felipe está atada a la de su mamá. Laura tiene una escuela de gimnasia en Caleta Olivia desde hace 17 años y su hijo creció prácticamente adentro del gimnasio. Al ver las condiciones que tenía, lo orientó hacia la gimnasia artística masculina, una disciplina en la que ella misma se formó y que hoy la tiene como jueza nacional.
A los seis años, Felipe empezó a viajar a Buenos Aires para entrenar con otros especialistas. Incluso recibió propuestas para quedarse en la ciudad, pero la familia decidió que era muy chico y que sostener los costos y la logística era demasiado complejo. Volvió a Santa Cruz y siguió creciendo en Caleta Olivia.
Los resultados empezaron a llegar. En mayo compitió en los Juegos de Integración Patagónicos en Río Gallegos, donde se clasificó a las finales en cinco aparatos. Después se ganó el pase al Nacional de Clubes en Rosario, donde se llevó un tercer puesto en salto y buenas posiciones en suelo. En julio, en ese mismo certamen, terminó tercero en la general, un resultado que ahora quiere superar.
Entrenamiento, estudios y una familia que acompaña
La preparación es intensa. Laura explicó que las sesiones se planifican según la necesidad de cada jornada y pueden extenderse dos o tres horas. También se entrena los fines de semana cuando hace falta, siempre cuidando el descanso y la evolución del deportista. La alimentación y los estudios forman parte del acompañamiento familiar.
Para Laura, lo central es que la gimnasia no se convierta en una obligación. Felipe probó otros deportes durante su crecimiento, pero siempre volvió a la gimnasia. Cuando manifestó cansancio o ganas de hacer otra cosa, la familia le dio espacio y acompañó la decisión. Con el tiempo, él mismo volvió a encontrar su motivación.
La disciplina exige precisión y fortaleza física. Cada salto, movimiento y recepción requiere técnica y entrenamiento para reducir el riesgo de lesiones. Por eso parte del trabajo apunta a fortalecer el cuerpo y preparar las amortiguaciones de cada ejercicio. En las competencias, ubicarse entre los ocho mejores de un aparato permite acceder a las series libres, donde sube la dificultad y se busca una mayor puntuación.
Laura también remarcó la importancia de difundir la gimnasia artística masculina, una disciplina con menos visibilidad que otros deportes. Para la familia, mostrarla ayuda a que más gente conozca el trabajo que hay detrás de cada competencia y puede abrir oportunidades para otros jóvenes.
El esfuerzo económico, sin embargo, sigue siendo el gran problema. Laura contó que los costos de los viajes obligan a muchas familias a decidir qué competencias pueden afrontar y cuáles dejar de lado. “Los dolores de cabeza y demás los tenemos los padres”, dijo, y dejó claro que la idea es que Felipe se concentre solo en lo que pasa dentro del gimnasio.
Mientras el joven entrena, la familia trabaja fuera del gimnasio para que pueda estar en Rosario. El objetivo es claro: representar a Santa Cruz y volver a meterse entre los mejores de la gimnasia artística masculina.

