Un padre de Oberá lleva ocho años sin ver a su hijo: qué falta para que se ejecute la sentencia de revinculación
El padre ganó todas las instancias judiciales, pero la sentencia de revinculación sigue sin ejecutarse. Ahora, la defensa espera un paso clave en los próximos días.
Un hombre de la comunidad gitana de Oberá acumula ocho años sin poder ver a su hijo, que hoy tiene nueve. La causa judicial comenzó en 2021 y, aunque el padre ganó todas las instancias, la sentencia de revinculación aún no se ejecuta por el efecto suspensivo de los recursos presentados por la madre.
El caso volvió a poner en agenda un problema que golpea a muchas familias en Misiones: las demoras de la justicia de familia y cómo una batalla legal puede convertirse en una pérdida irreversible de la infancia. El padre, que prefiere resguardar su identidad, sigue esperando que el sistema le devuelva el vínculo con su hijo.
Una victoria judicial que no se concreta
El abogado del progenitor, Gabriel Alejandro Rivero Duvil, explicó que la causa se inició en 2021 y que, pese a los fallos favorables, el régimen de comunicación nunca se puso en marcha. "Se inició una batalla judicial desde el 2021 hasta la fecha, que aún continúa, ya con varias instancias ganadas por la parte del padre, pero que hasta el momento todavía no ha podido volver a tener el régimen de comunicación y contacto en funcionamiento de forma normal", detalló.
El Superior Tribunal de Justicia de Misiones rechazó recientemente el último recurso de la madre, pero eso no destrabó la situación. La sentencia de primera instancia de la segunda circunscripción de Oberá estableció que la revinculación debía ser supervisada por un psicólogo, con un esquema progresivo que contemple la situación de cada progenitor.
Acusaciones cruzadas y el paso del tiempo
Durante el proceso, la madre planteó acusaciones de consumo de estupefacientes y episodios de violencia para impedir el contacto. Sin embargo, la justicia consideró que esos hechos aislados no justificaban la prohibición del vínculo. Según Rivero Duvil, las pruebas testimoniales y psicológicas acreditaron que ambos padres están en condiciones de estar con el menor.
El letrado también cuestionó los tiempos de la justicia: "Una causa de familia no alcanza con tener una sentencia correcta, esa sentencia tiene que llegar siempre a tiempo, de lo contrario podemos terminar teniendo una victoria jurídica, como es el caso, y al mismo tiempo una derrota humana, porque el que está afectado acá es el menor".
La abogada especialista en derecho de familia Florencia Collinet fue contundente sobre el impacto en el niño: "Ocho años es una locura porque ya se le pasó toda una niñez. Así como los chicos durante su niñez construyen historias y recuerdos, también construyen ausencias". Y advirtió que el vínculo ya no es el mismo: "¿Qué vamos a revincular? Porque ya la niñez se perdió, ya estamos en una adolescencia donde hay un chico con características que el papá no conoce. Es prácticamente revincular a un total desconocido".
El laberinto procesal y la espera
La defensa del padre atribuye la demora al uso de herramientas de dilación por parte de la contraparte, lo que en el ámbito tribunalicio se conoce como "chicaneo": recursos y nulidades que estiran los plazos. Rivero Duvil aclaró que no se avanzó en el fuero penal por impedimento de contacto porque su cliente "confía plenamente en que la justicia civil va a poder dar esa solución".
El abogado espera que en el próximo mes se pueda avanzar con la ejecución de la sentencia, una vez que venzan los plazos para que la madre intente un último recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.