Un niño de Fiambalá murió por una ameba: cómo detecta el Hospital de Niños los casos
Un niño de 10 años de Fiambalá murió por una infección causada por una ameba. El hospital de Niños cuenta con un sistema molecular que detecta el parásito, pero la enfermedad es excepcional y letal en más del 98% de los casos. ¿Cómo se previene?
La meningoencefalitis amebiana primaria, una infección excepcional pero letal, se cobró la vida de un niño de 10 años en Fiambalá. El caso puso en foco la capacidad de diagnóstico del sistema sanitario catamarqueño. El infectólogo pediátrico Alejandro Santillán Iturres confirmó que el Hospital Interzonal de Niños Eva Perón dispone de un sistema automatizado de biología molecular que identifica numerosos agentes causantes de infecciones del sistema nervioso central.
En diálogo con Radio Nacional Catamarca, el especialista detalló que el equipo permite obtener diagnósticos rápidos para distintas meningitis y meningoencefalitis. Según indicó, el sistema también contempla la detección del parásito que provocó el cuadro fatal, pese a que se trata de una enfermedad esporádica y poco frecuente.
El caso que encendió las alarmas
El episodio de Fiambalá fue confirmado por el Laboratorio Nacional de Referencia ANLIS-Malbrán mediante una prueba de PCR en tiempo real sobre una muestra de líquido cefalorraquídeo. La muestra se había derivado después de que el equipo de Infectología del hospital sospechara la presencia del microorganismo.
“En el mundo hay cerca de 400 casos publicados, un poco más”, señaló Santillán Iturres, quien aclaró que esa cifra no refleja necesariamente todos los casos ocurridos, ya que algunas situaciones pueden no investigarse o no llegar a publicarse.
Una letalidad que supera el 98%
El médico remarcó que, aunque la infección es excepcional, presenta una letalidad muy elevada. De acuerdo con la literatura médica que citó durante la entrevista, la mortalidad supera el 98%. Además, subrayó que no existe un tratamiento cuya eficacia esté científicamente demostrada como la mejor alternativa para estos pacientes. Hay investigaciones en marcha, incluida una vacuna que todavía se encuentra en una etapa inicial de desarrollo.
La Naegleria fowleri es una ameba microscópica que puede encontrarse en ambientes de agua dulce, especialmente en aguas templadas o calientes. La infección se produce cuando el agua ingresa por la nariz y el microorganismo alcanza el cerebro. No se transmite de persona a persona.
Diagnóstico difícil y prevención
Santillán Iturres indicó que el cuadro puede ser difícil de distinguir de otras meningoencefalitis, incluso a partir de las primeras evaluaciones clínicas. Por eso consideró importante que los equipos de salud conozcan la existencia de esta patología y tengan en cuenta los antecedentes de exposición a determinados ambientes acuáticos.
En materia de prevención, recomendó evitar las zambullidas en ríos, lagunas y otros cuerpos de agua dulce sin cloración, mantener la cabeza fuera del agua en esos lugares y utilizar pinzas nasales cuando se practican actividades de natación en aguas abiertas. En las piscinas, destacó la importancia de que el agua esté correctamente clorada.
El especialista insistió en que se trata de una infección muy poco frecuente y pidió evitar el pánico, sin dejar de lado las medidas preventivas. Mientras tanto, la investigación epidemiológica por el caso de Fiambalá busca reconstruir las posibles exposiciones del niño durante los 12 días previos al inicio de los síntomas y determinar dónde pudo haber ocurrido la infección.