Un libro de Dalí de 210 kilos y piedras preciosas desapareció de un museo francés
Un coleccionista francés exhibía en su museo un libro único, con ilustraciones de Dalí y Cocteau, que pesa 210 kilos y está valuado en diez millones de euros. Un domingo, mientras el público recorría la sala, alguien se lo llevó. La fiscalía investiga, pero el ejemplar sigue desaparecido.
Un nuevo golpe sacude a los museos de Francia. Un ejemplar único de "El Apocalipsis de San Juan", ilustrado por Salvador Dalí y Jean Cocteau, fue robado este domingo del centro de arte contemporáneo que el coleccionista Christian Karoutzos tiene en Issoire, en la región de Auvernia, mientras la obra estaba expuesta al público. La fiscalía de Clermont-Ferrand confirmó el hecho este lunes.
No es un libro cualquiera. Se trata de un "libro-catedral", como lo describen los especialistas, que en 2009 fue valuado en diez millones de euros.
Una obra monumental
El volumen pesa 210 kilos y mide 75 centímetros de alto por 60 de ancho. Sus 200 páginas son de pergamino de piel de cordero y contienen 95.000 letras caligrafiadas a mano, cientos de ellas en oro.
La portada es un bajorrelieve de bronce esculpido por Dalí que pesa más de 80 kilos y tiene incrustadas catorce variedades de piedras preciosas. Fue concebido en 1959 y publicado en abril de 1961 por el editor de arte francés Joseph Forêt.
Para su realización trabajaron veinticinco talleres especializados en distintas técnicas, a la manera de los scriptorium medievales. El texto bíblico del Apocalipsis fue traducido por el sacerdote y estudioso Marie-Émile Boismard.
Firmas de lujo
Además de Cocteau, que también aportó grabados, participaron con ensayos sobre los textos sagrados Emil Cioran, Jean Rostand, Ernst Jünger, Jean Guitton y Jean Giono, entre otros. Las ilustraciones estuvieron a cargo de artistas como Bernard Buffet, Leonor Fini, Tsuguharu Foujita, Georges Mathieu, Ossip Zadkine y Pierre-Yves Trémois, además de Dalí.
La obra recorrió el mundo durante diez años. Luego fue adquirida en Suiza y después en Japón, donde sufrió algunos daños, hasta que Karoutzos, de 79 años, la compró y la "repatrió" a Francia.
Una racha preocupante
El robo se suma a una serie de episodios que tienen en vilo a las instituciones culturales francesas. Las autoridades reconocieron que si se pudo robar en el Louvre, ningún museo está a salvo. Cuando el mes pasado asaltaron el Museo Renoir, Europol admitió que la situación en toda Europa estaba en escalada.