Un insólito escondite y una pareja que desafió a la policía: la fuga que terminó en esposas
Un allanamiento por hurto terminó en una persecución insólita: el acusado se ocultó bajo un colchón, su pareja desafió a la policía y hasta hubo ladrillazos. ¿Qué pasó después?
La tarde en El Aibe, departamento Banda, se transformó en una escena digna de película. Ocho efectivos de la Comisaría Nº 16 de Clodomira llegaron con una orden de allanamiento y detención para Claudio Javier Olima (21 años), acusado de hurto simple. Lo que no esperaban era toparse con una resistencia que incluyó gritos, insultos y hasta un intento de fuga por un quinchado de cañas.
La orden judicial, firmada por el juez de Control y Garantías de Banda y Robles, Dr. Gino Niccolai, autorizaba el ingreso al domicilio y la requisa del lugar en busca de una motocicleta que Olima habría sustraído. Pero el operativo, que comenzó temprano, se convirtió en un verdadero desafío para los uniformados.
¿Quién recibió a la policía?
Una mujer atendió la puerta. Al ser informada sobre el motivo de la presencia policial, aseguró que Olima no estaba en la vivienda y que no sabía dónde se encontraba. Sin embargo, los efectivos, decididos a cumplir con el mandato judicial, ingresaron al inmueble.
En una de las habitaciones, se toparon con otra mujer, quien reaccionó de manera violenta. Según el informe policial, insultó a los agentes y se paró sobre un colchón mientras gritaba: “Me importa una m… que vengan con oficio, aquí no van a llevar a nadie, los voy a denunciar, a mí no me pueden tocar, ya van a ver ustedes”.
El increíble escondite
En ese momento, uno de los policías notó un movimiento sospechoso debajo del colchón. Allí estaba Olima, intentando pasar desapercibido. Al descubrirlo, le pidieron que colaborara, pero el joven salió de su escondite y se colocó detrás de su pareja, usándola como escudo humano para impedir que los agentes se acercaran.
Aprovechando la confusión, Olima abrió un hueco en un quinchado de cañas y salió corriendo hacia una zona montuosa aledaña. Pero los efectivos, que habían rodeado el inmueble, lo persiguieron y lo interceptaron a unos cien metros. A pesar de la resistencia que ofreció, lograron esposarlo e inmovilizarlo. “Aunque me metan preso, no voy a hablar nada”, habría dicho el detenido.
¿Y la moto?
La requisa en el domicilio no arrojó resultados positivos. No encontraron la motocicleta sustraída ni sus partes. El operativo, sin embargo, aún no había terminado.
Cuando intentaban salir del lugar con el detenido a bordo del patrullero, la pareja de Olima se ubicó detrás del móvil, impidiendo la marcha. Tuvo que intervenir la madre del imputado para sacarla del lugar. Aun así, las agresiones continuaron: arrojaron ladrillazos contra el vehículo policial, aunque no lograron herir a ninguno de los agentes.
Finalmente, Olima fue trasladado a la Comisaría Nº 16, donde quedó a disposición de la Justicia. El episodio dejó en claro que, a veces, la realidad supera cualquier guion.