Un ingeniero se pasó 6 años pidiendo diarios viejos: lo que armó con 215 capas de papel sigue en pie

Un ingeniero se propuso levantar una casa entera con diarios viejos y el experimento sigue desafiando al tiempo más de un siglo después. Lo que muchos no saben es con qué pegamento unió las 215 capas de papel y cuánto tardó en juntar los ejemplares.

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Un ingeniero se pasó 6 años pidiendo diarios viejos: lo que armó con 215 capas de papel sigue en pie
Un ingeniero se pasó 6 años pidiendo diarios viejos: lo que armó con 215 capas de papel sigue en pie

Hay construcciones que desafían la lógica y esta es una de ellas: una casa levantada con más de 100.000 diarios viejos que, más de un siglo después, sigue en pie. La idea no salió de un arquitecto excéntrico ni de un artista, sino de un ingeniero mecánico que quiso probar hasta dónde aguantaba el papel.

El protagonista fue Elis F. Stenman, un ingeniero mecánico estadounidense que en 1922 se puso un objetivo poco habitual: construir una vivienda hecha de diarios. Lo que parecía un capricho terminó convertido en una atracción cultural que todavía recibe visitantes.

De aislante a material de construcción

En un primer momento, Stenman solo pensaba usar los periódicos como aislante de las paredes. Pero al ver la resistencia que lograba el material, cambió de planes y decidió que los muros de la casa fueran directamente de papel.

La recolección arrancó en 1924. El ingeniero empezó a pedirles ejemplares a familiares, amigos y vecinos, y con ese acopio fue fabricando paneles de hasta 215 capas de papel. Cada uno medía unos 2,5 centímetros de espesor.

Para unir las hojas usaba un pegamento casero hecho con harina, agua y cáscaras de manzana. Una vez terminado cada panel, lo cubría con barniz para protegerlo de la humedad y la lluvia, dos factores que podían arruinar el papel.

La estructura principal, el piso y el techo se hicieron con madera. Las paredes, en cambio, quedaron de diario. La idea original de Stenman era cubrirlas con tablas de madera, pero al final optó por dejarlas a la vista.

Su sobrina nieta, Edna Beaudoin, contó en una entrevista publicada por Cape Ann Sun en 1996 que el ingeniero quería comprobar cuánto tiempo resistía el papel sin un revestimiento exterior de madera.

Muebles, un piano y hasta un reloj de pie

Terminada la casa, Stenman fue por más y empezó a fabricar muebles con diarios reciclados. Enrollaba las hojas hasta formar cilindros de papel que después unía para darles forma.

Entre los objetos que construyó había mesas y sillas hechas con rollos de papel prensado, escritorios fabricados con diarios que conservaban noticias de la época y estanterías con el mismo procedimiento. También armó un reloj de pie con diarios de los 48 estados que tenía Estados Unidos en aquel momento.

Además, recubrió un piano tradicional con diarios viejos para mantener la estética particular de la vivienda.

De casa de verano a museo

Stenman y su esposa usaron la casa durante los veranos hasta 1930. Con los años, el lugar empezó a recibir visitantes y terminó transformándose en The Paper House, un museo dedicado a esta construcción singular.

Hoy la vivienda continúa en pie y conserva gran parte de sus muebles originales. Para protegerla del deterioro, las paredes exteriores reciben nuevas capas de barniz de manera periódica.

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