Un infarto, un helicóptero y un parque: el aterrizaje que casi termina mal en Neuquén
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Un infarto, un helicóptero y un parque: el aterrizaje que casi termina mal en Neuquén

El operativo para salvar a un infartado terminó con un aterrizaje de emergencia en un parque céntrico, entre cables y luminarias. La funcionaria que coordinó el vuelo advirtió que la ciudad no tiene un lugar apto y ya evalúa dónde podría ser el próximo descenso.

Un vuelo sanitario que trasladaba a un hombre con un infarto agudo de miocardio desde Piedra del Águila tuvo que descender en el Parque Jaime de Nevares, entre cables y luminarias, porque no había otro sitio disponible en la ciudad. La secretaria de Emergencias y Gestión de Riesgos, Luciana Ortiz Luna, reconstruyó el operativo y advirtió que Neuquén carece de un espacio adecuado para este tipo de aterrizajes.

El domingo, el helicóptero sanitario que llevaba a un paciente de Piedra del Águila con un infarto agudo de miocardio necesitaba aterrizar con urgencia en la capital neuquina. El lugar elegido fue el Parque Jaime de Nevares, un espacio rodeado de cables, columnas de iluminación y vecinos que disfrutaban del fin de semana largo. No había margen de error.

"No hubiera llegado por tierra", afirmó Ortiz Luna en declaraciones radiales, al confirmar la gravedad de la situación y la necesidad de un traslado aéreo inmediato.

El paciente fue trasladado a la clínica Leben Salud, donde ingresó directamente a quirófano. Según la funcionaria, el domingo por la tarde le informaron que la intervención había salido bien. El parte oficial indica que el hombre permanece internado en terapia intensiva.

Un operativo que se sumó a otro traslado

El caso de Piedra del Águila se produjo mientras se desarrollaba otro operativo. Ortiz Luna relató que una persona con dolor de pecho comenzó a mostrar un cuadro "que parecía realmente un problema cardíaco". Finalmente se confirmó que era "gravísimo".

Ante la emergencia, la funcionaria consultó si el helicóptero estaba disponible. La coincidencia jugó a favor: el piloto ya estaba a bordo de la aeronave, listo para una tarea de monitoreo, lo que permitió ganar varios minutos. Así, el vuelo pudo despegar "casi en simultáneo con el avión", que ya estaba afectado a otro traslado desde el norte neuquino.

El problema surgió después, porque los helicópteros sanitarios solían descender en una rotonda de la ciudad, pero ese espacio ya no está disponible debido a las obras en el Acceso Norte. Antes aterrizaban en una plazoleta.

"Empecé a buscar lugares en el centro y la verdad que era todo muy justito", contó Ortiz Luna. El objetivo era llegar cuanto antes a Leben Salud, y cualquier otro punto de descenso "casi me duplicaba el tiempo" que se había ahorrado en el aire.

La alternativa fue el Parque Jaime de Nevares, construido en el predio de la ex U9. "Teníamos luminarias, teníamos cables", describió la funcionaria. Consultó al piloto de la Dirección Provincial de Aeronáutica y la respuesta fue inmediata: "Me dijo que sí, que intentaba en ese lugar. Es difícil, cualquiera no se anima a bajarlo en ese lugar".

Ingenio y colaboración vecinal

El operativo también tuvo un momento de ingenio. El piloto pidió que colgaran algo para ver la dirección del viento en el sitio exacto del descenso. Un integrante del equipo, el chofer de la ambulancia, se subió a un arco para colgar un chaleco como indicador. La gente que estaba en el parque colaboró para despejar la zona. "Nos ayudaron todos", destacó Ortiz Luna.

Un fin de semana con múltiples emergencias

El traslado desde Piedra del Águila fue el tercero de un fin de semana con mucha actividad para la Secretaría y Aeronáutica. Ortiz Luna explicó que el traslado de pacientes críticos es parte habitual del trabajo: "A veces tenemos uno cada dos, tres días". Pero esta vez la demanda se concentró en pocas horas y con el clima en contra.

El sábado se trasladó a una mujer de 30 semanas de embarazo con una complicación grave del final de la gestación. Viajó desde el hospital de San Martín de los Andes hasta el Hospital Castro Rendón. "Se pudo hacer justo", dijo la funcionaria. Poco después se desató una tormenta en la zona del Alto Valle y sobre parte de la ruta del avión.

El domingo, a las 6 de la mañana, ya llegaba el pedido por un niño con una patología respiratoria crítica en Chos Malal. Para ese vuelo hubo que esperar la apertura del aeropuerto de esa ciudad y una ventana meteorológica. Apenas se pudo, el avión despegó y el chico fue derivado al Castro Rendón.

La ciudad no tiene dónde aterrizar

Más allá del final feliz, el operativo dejó una advertencia de la propia funcionaria. "Esto da la pauta de que Neuquén necesita un lugar de amplitud para este tipo de vuelos", sostuvo. Explicó que los helicópteros bajan sin problemas en terrenos hostiles y hasta en medio de inundaciones. En la ciudad, en cambio, los cables, los edificios y las columnas complican todo.

Ya hay alternativas en evaluación. Ortiz Luna mencionó la zona de avenida Antártida Argentina, por su amplitud. También un punto en Rincón de Emilio que les marcó uno de los jefes de policía. Además, nombró el helipuerto de una clínica privada, que sería el de San Agustín.

Sobre esa última opción fue cauta porque hay que subir, bajar y pedir que abran la puerta; "todo nos prolongaba el tiempo". Por eso piensan probar esa opción en un ejercicio para medir los tiempos. "Se necesita un punto de aterrizaje", resumió.

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