Un guardaparque buscaba un alga invasora y encontró algo que nadie había visto en Los Glaciares

Un guardaparque buscaba un alga invasora en Los Glaciares y se topó con algo que la ciencia patagónica no lograba confirmar. Lo que encontró bajo el agua tiene un valor enorme para la especie más importante de la región.

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Un guardaparque buscaba un alga invasora y encontró algo que nadie había visto en Los Glaciares
Un guardaparque buscaba un alga invasora y encontró algo que nadie había visto en Los Glaciares

Lo que empezó como una recorrida de rutina para detectar un alga exótica terminó con un hallazgo que la ciencia patagónica esperaba desde hace años. Un guardaparque encontró en el Parque Nacional Los Glaciares el primer sitio activo de reproducción y cría de la Ranita de Chaltén, una especie única de la Patagonia austral de la que se sabe muy poco y que resulta clave para medir la salud de las cuencas de agua dulce.

Qué encontró el guardaparque

Sergio Goitía recorría cuerpos de agua cercanos a la senda que lleva a la Laguna Azul. Su objetivo era detectar la posible presencia de Didymo, un alga invasora que puede alterar los ecosistemas acuáticos. En medio de esa tarea, algo llamó su atención: movimientos bajo la superficie.

Sospechando que podía tratarse de una especie de interés para la conservación, capturó algunos ejemplares de manera momentánea, les tomó fotografías de alta resolución y los devolvió de inmediato al mismo ambiente. Las imágenes quedaron luego en manos de especialistas.

El análisis morfológico confirmó que eran larvas de Ranita de Chaltén. Pero el dato más relevante fue otro: los ejemplares correspondían a estadios larvales tempranos y medios, cuando todavía no habían desarrollado las extremidades posteriores. Esa característica descartó que se tratara de animales llegados circunstancialmente al lugar.

Por qué los renacuajos cambian todo

Encontrar renacuajos no es lo mismo que toparse con adultos. Para que existan esas formas larvales, tuvo que haber una etapa reproductiva previa en ese mismo ambiente acuático o en uno directamente vinculado. Por eso, el hallazgo permite confirmar que la zona de la Seccional Moyano, en el centro del área protegida, es un sitio activo de reproducción y cría.

El descubrimiento llena además un vacío de conocimiento. Hasta ahora había antecedentes de la Ranita de Chaltén en distintos sectores de Santa Cruz, pero nunca se había podido confirmar dentro del Parque Nacional Los Glaciares un lugar donde la especie estuviera reproduciéndose.

La confirmación abre una nueva etapa para su estudio: ahora existe un punto concreto que puede monitorearse periódicamente para determinar si la reproducción vuelve a ocurrir, cuáles son sus períodos más importantes y qué condiciones ambientales necesita.

El "termómetro del agua pura"

La Ranita de Chaltén (Chaltenobatrachus grandisonae) es un anfibio pequeño y escurridizo, presente en territorios de Argentina y Chile. Se la considera la especie más importante de la región porque funciona como el principal indicador de la salud ambiental de las cuencas de agua dulce y los glaciares de la Patagonia austral.

Su piel es extremadamente permeable. Cualquier rastro de contaminación, alteración del clima o proliferación de amenazas biológicas la hace desaparecer de inmediato. Por eso, que esté sana y reproduciéndose equivale a una señal de que el agua está en buenas condiciones.

Una historia científica que viene de lejos

La especie fue descripta originalmente en 1975 a partir de ejemplares procedentes de Puerto Edén, en la isla Wellington, Chile. En Argentina, uno de los antecedentes más importantes se registró en la zona de Lago del Desierto en la década de 1990. También hubo registros posteriores en distintos puntos de la Patagonia austral, y en 2024 se encontraron ejemplares adultos en el valle del río Toro.

Entre sus rasgos más distintivos aparecen:

  • Cuerpo aplanado: una forma deprimida que le permite adaptarse a ambientes con corrientes de agua.
  • Coloración característica: el dorso combina tonos marrón y oliváceos con un patrón reticulado.
  • Cola desarrollada: los renacuajos tienen una estructura caudal musculosa, con aletas de altura moderada y terminación redondeada, útiles para desplazarse en aguas frías.

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