Un examen escrito no alcanza: la propuesta que revolucionaría los concursos para jueces en Mendoza
Una exintegrante del Consejo de la Magistratura lanzó una propuesta que podría cambiar para siempre la forma de elegir jueces en Mendoza. El examen escrito, dice, ya no alcanza. ¿Qué quiere implementar?
Durante la jornada “Calidad institucional: Reforma del sistema de selección de magistrados”, realizada en Mendoza, especialistas pusieron bajo la lupa el método con el que se elige a los futuros jueces. La crítica apuntó directo al examen escrito y a la necesidad de incorporar herramientas tecnológicas y pruebas prácticas que midan realmente las competencias de los candidatos.
El planteo central fue de Pamela Tolosa, exintegrante del Consejo de la Magistratura y exdecana del Departamento de Derecho de la Universidad Nacional del Sur, quien expuso en el panel “Modelos de selección de jurados: desafíos de una reforma desde la academia”.
El problema de fondo
La pregunta que atraviesa el sistema de selección es cómo determinar si una persona tiene las competencias necesarias para ejercer como juez. Para Tolosa, la respuesta no está en una única prueba.
“Un solo examen o hacer un proyecto de sentencia, no es una evaluación suficiente”, sostuvo durante su exposición. Y agregó que las múltiples características que se esperan de un magistrado difícilmente puedan medirse a partir de una sola instancia.
El cuestionamiento cobra relevancia frente a las habilidades que hoy requiere el ejercicio de la magistratura. No alcanza con los conocimientos jurídicos: también se espera que un juez sepa conducir audiencias, fundamentar decisiones y desenvolverse ante situaciones concretas, con formación en derechos humanos, género y ética profesional.
Simulaciones y plataformas digitales
La tecnología apareció en la jornada como una aliada para ampliar las formas de evaluación. “Hoy la tecnología nos permite evaluar, por ejemplo, cómo una persona tiene capacidad o no de conducir una audiencia a través de una plataforma”, afirmó Tolosa.
La especialista también propuso incorporar evaluaciones orales mediante plataformas digitales y recrear escenarios similares a los que un magistrado enfrenta en su día a día. “Hoy podemos hacer evaluaciones orales de maneras mucho más sencillas que en otra época a través de plataformas digitales. Podemos simular distintas situaciones que tiene que enfrentar un posible candidato o candidata a juez”, explicó.
De esta manera, se podría observar cómo el postulante aplica sus conocimientos, argumenta sus planteos, toma decisiones y conduce situaciones propias de su función. El objetivo es que no solo demuestre saber derecho, sino también saber hacer.
Un equipo técnico que acompañe a los jurados
La incorporación de tecnología, sin embargo, no bastaría por sí sola. Tolosa remarcó que un cambio de estas características exige un equipo técnico especializado que asista a los jurados encargados de evaluar a los candidatos.
“No podemos creer ni podemos ser tan ingenuos de pensar que podemos tener un sistema serio de evaluación si no pensamos en un equipo técnico especializado que esté a disposición de los jurados”, advirtió.
La académica defendió la participación de profesores universitarios por su experiencia en procesos de evaluación, pero consideró que necesitan asistencia especializada para incorporar nuevas metodologías. “No pueden hacerlo solos, tienen que hacerlo con un equipo especializado que pueda brindar la innovación necesaria para dar ese salto de calidad”, planteó.
En ese marco, también se abrió el debate sobre el rol de la Escuela Judicial. Tolosa consideró necesario redefinir su función y señaló que podría convertirse en una estructura de apoyo técnico para los procesos de evaluación.
Una reforma que va más allá de la tecnología
El planteo de nuevas herramientas no es un hecho aislado. Forma parte de una discusión más amplia sobre cómo modificar el sistema de selección de magistrados y qué competencias deben pesar a la hora de definir quién está preparado para ejercer como juez.
En ese sentido, Tolosa también respaldó la implementación de concursos anticipados, en los que la evaluación se realice sin estar vinculada desde el inicio con una vacante específica.
El interrogante de fondo excede las plataformas digitales: qué capacidades debe demostrar una persona antes de asumir la responsabilidad de impartir Justicia y cuáles son las herramientas más adecuadas para medirlas.
Para Tolosa, las posibilidades técnicas ya existen. “No hay excusas, la tecnología es barata, los medios están. Lo que falta es poner los recursos donde hay que ponerlos y tener la voluntad política de hacer una modificación de diseño en el sistema realmente sustancial”, concluyó.