Un estudiante de la Unam contó qué hay detrás de las becas que ya no alcanzan: "Hoy hablamos de trabajadores estudiantes"

¿Qué pasa con los estudiantes que ya no llegan al aula? Un futuro bioquímico de la Unam contó qué hay detrás de las becas que quedaron atrás y por qué el 15 de octubre vuelven a marchar en Posadas.

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Un estudiante de la Unam contó qué hay detrás de las becas que ya no alcanzan: "Hoy hablamos de trabajadores estudiantes"
Un estudiante de la Unam contó qué hay detrás de las becas que ya no alcanzan: "Hoy hablamos de trabajadores estudiantes"

Daniel Gaggietta, estudiante de Bioquímica de la Fceqyn, advirtió que las becas y la asistencia alimentaria quedaron rezagadas frente a la inflación y que muchos alumnos ya no pueden sostener la cursada. La comunidad universitaria volverá a marchar el miércoles 15 de octubre en Posadas para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

El reclamo de los estudiantes universitarios de Misiones no pasa solo por los salarios docentes. Según Gaggietta, la falta de actualización de las ayudas económicas golpea de lleno a quienes necesitan trabajar para poder estudiar. "Hoy hablamos de trabajadores estudiantes, no de estudiantes trabajadores. Los estudiantes van a cursar y se retiran a trabajar, muchas veces en trabajos en negro", expresó en diálogo con El Territorio.

Para el estudiante de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (Fceqyn) de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), la diferencia no es menor: lo que debería ser una actividad complementaria durante la formación se convirtió en una condición para poder seguir cursando. Esa realidad, advirtió, les quita tiempo para estudiar, preparar exámenes y avanzar en la carrera.

Becas que quedaron atrás

Uno de los ejes del reclamo es el deterioro del poder adquisitivo de las becas. Gaggietta puso el caso de las Becas Progresar, cuyo monto ubicó en $35.000, y sostuvo que esa cifra quedó rezagada frente a la inflación desde 2024. También mencionó las Becas Manuel Belgrano y otros recursos que acompañan las trayectorias académicas.

Para el estudiante, esas ayudas son clave para quienes no cuentan con ingresos familiares suficientes y deben cubrir gastos cotidianos para asistir a la universidad. En ese marco, advirtió que los sectores más vulnerables podrían haber quedado directamente fuera del sistema: "Los alumnos que más necesitaban de estas ayudas, como las becas, los albergues y la asistencia alimentaria, ya no están en las aulas".

Gaggietta sostuvo que desde 2024 se redujo considerablemente la cantidad de estudiantes y vinculó esa caída con las dificultades económicas. No obstante, la dimensión de esa baja y sus causas requieren datos de matrícula y permanencia que permitan establecer su alcance real.

El planteo pone el foco en una discusión de fondo: no alcanza con garantizar el ingreso a una carrera si las condiciones económicas impiden sostenerla hasta la graduación.

Qué dice la Ley de Financiamiento Universitario

La Ley 27.795 de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente fue sancionada por el Congreso en agosto de 2025 y publicada en el Boletín Oficial en octubre de ese año. Entre sus objetivos figuran garantizar el financiamiento de las universidades públicas, afianzar el ingreso, la permanencia y la terminalidad de los estudiantes, y recomponer los salarios de docentes y no docentes. También contempla el sostenimiento de la investigación, la extensión y la infraestructura.

Sin embargo, su aplicación se convirtió en un punto de conflicto entre el Gobierno nacional y el sistema universitario. Las casas de estudio y sus organizaciones reclaman que se cumpla plenamente, mientras la discusión presupuestaria sigue abierta.

Para Gaggietta, el reclamo no se limita a los salarios de quienes trabajan en las instituciones: también abarca las condiciones materiales para estudiar. Las becas de investigación, los albergues y la asistencia alimentaria son, según remarcó, los recursos que permiten que estudiantes de distintos sectores sociales accedan a una carrera y puedan terminarla.

En ese sentido, cuestionó las críticas que reducen la universidad pública a un espacio de adoctrinamiento o la presentan como un gasto sin resultados. "Eso es totalmente falso", sostuvo, y señaló que la cantidad de graduados de la Unam es un indicador para evaluar su aporte a la sociedad.

El presupuesto 2027 y la situación de la Unam

La discusión por el financiamiento también se proyecta sobre el presupuesto nacional de 2027. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que reúne a las autoridades de las universidades públicas, aprobó en septiembre una propuesta de $11 billones para el sistema universitario. El organismo sostuvo que ese monto contempla las necesidades para la aplicación plena de la ley y advirtió sobre la insuficiencia de los recursos previstos en el proyecto del Poder Ejecutivo.

En el caso de la Unam, Gaggietta advirtió sobre las dificultades que genera la falta de actualización de los fondos para el funcionamiento cotidiano. Como ejemplo, describió la estructura de la Fceqyn, que cuenta con la sede central de Félix de Azara 1552, el módulo de Bioquímica y Farmacia, el módulo Apóstoles, el módulo Campus y espacios vinculados con institutos de doble dependencia con el Conicet.

Según indicó, alrededor del 90% del presupuesto de funcionamiento de la facultad se destina a gastos corrientes: limpieza, reactivos, seguros, traslados, personal de apoyo y seguridad. Por eso alertó que los recursos disponibles condicionan no solo la actividad académica, sino también el mantenimiento de las instalaciones y las prácticas que requieren equipamiento e insumos.

El estudiante también rechazó las acusaciones sobre una presunta mala administración de los fondos universitarios y planteó que las becas nacionales dependen de decisiones del Estado nacional, no de las universidades. En esa línea, consideró que el debate sobre la gestión presupuestaria debe contemplar tanto las partidas para las instituciones como las políticas de asistencia económica para los alumnos.

Una nueva marcha en defensa de la universidad pública

Ante la continuidad del conflicto, Gaggietta anticipó que las movilizaciones seguirán mientras no haya respuestas al reclamo. "La pregunta del mes es: marcharon cuatro veces y no pasó nada, ¿qué sigue? Seguiremos marchando", expresó.

El estudiante manifestó su preocupación por el impacto que la crisis puede tener en una universidad joven y en crecimiento como la Unam, sobre todo por su papel en la ampliación de las oportunidades educativas en Misiones. "Me atrevo a decir que hoy en la universidad está la clase media alta, cuando la universidad fue creada para que lleguen todas las clases sociales en igualdad de condiciones", sostuvo, al advertir sobre el riesgo de que las dificultades económicas limiten el acceso de los sectores con menos recursos.

La convocatoria en Posadas será el miércoles 15 de octubre, desde las 15, con concentración en el mástil de las avenidas Uruguay y Mitre. Desde allí, estudiantes y otros integrantes de la comunidad universitaria marcharán para reclamar el cumplimiento de la ley y defender el financiamiento de la educación pública.

"Marchamos por nuestra casa: la universidad pública argentina", concluyó Gaggietta.

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