Un empresario de frontera revela por qué la región es clave pese a la crisis
No es solo un paso comercial: el detalle que une a tres ciudades salteñas con Bolivia esconde una historia que pocos conocen.
Pablo Jesús Ojeda, un empresario de frontera con 18 años de trayectoria, asegura que la región atraviesa un momento difícil pero reivindica su importancia estratégica. Con 38 años, este técnico superior en Aduanas recuerda sus inicios como adolescente trabajando junto a su padre y hoy es uno de los referentes del comercio en los pasos internacionales de Salta.
Con más de dos décadas de actividad en la línea que separa Argentina de Bolivia, Ojeda conoce en profundidad ese punto donde a diario se comercializan productos que abastecen a ambas naciones. En diálogo con El Tribuno, analiza la coyuntura, el empleo en la zona y las deudas históricas del Estado.
Una frontera que une y no divide
"La frontera no es solo Salvador Mazza; es Aguaray, Tartagal y General Mosconi", explica. Según el tránsito vecinal fronterizo, se considera zona de frontera hasta 50 kilómetros del límite internacional en ambos países. "La frontera con Bolivia no nos divide, al contrario, nos une y así lo vieron los libertadores como San Martín y Bolívar", destaca.
Sin embargo, el momento no es favorable. "Estamos en un momento muy difícil para ambas naciones. En Argentina vivimos una enorme recesión, con el agravante de la crisis que atraviesa Bolivia por su devaluación", sostiene. "En este momento nuestros países no tienen competitividad con sus respectivas monedas". Aunque hay rubros puntuales que dejan márgenes del 10 o 15 por ciento, "en general no estamos en un buen momento".
Empleo formal e informalidad
Consultado sobre la informalidad laboral, Ojeda asegura que en Salvador Mazza "una gran mayoría" de trabajadores están registrados, más que en cualquier otra ciudad del país. "En el comercio hay un fuerte control de los organismos y en los entes estatales trabajan gendarmes, policías, aduaneros y agentes de migración", detalla. Reconoce que existe informalidad, pero la relativiza: "Dígame si el plomero que le hace una reparación o el que le vende una gaseosa le da factura, sea en Salta o en Buenos Aires".
El legado de Evo Morales
Ojeda elogia la gestión del expresidente boliviano: "Evo es una persona muy inteligente que contribuyó muchísimo al desarrollo de su país y de las ciudades de frontera". Recuerda el plan de obras públicas que transformó esas localidades y destaca que "mantuvo durante 14 años el tipo de cambio, un enorme logro". Compara: "Lo que para Néstor Kirchner fue la soja, para Evo Morales fue el gas".
Deudas con la frontera
El empresario es crítico con las políticas estatales: "Cobrarles rentas anticipadas a los comerciantes de frontera es inadmisible". Reclama una autopista para la ruta nacional 34, hoy en "pésimas condiciones", y pide apoyo al Corredor bioceánico, aunque aclara que el mayor volumen de comercio sale por los puertos por una cuestión de costos.
Para Ojeda, el comercio es "una bendición" que dio origen a estos pueblos, pero considera que falta "tomar conciencia" de la ventaja estratégica de la región. "Estamos en el corazón de una enorme región con biodiversidad extraordinaria y millones de consumidores", afirma. Y critica los cortes de ruta: "Las protestas se tienen que hacer por temas que nos favorezcan a todos y con diálogo serio".
Sobre la economía nacional, asegura que "en este gobierno libertario el que mejor la está pasando es el asalariado", y compara con la crisis de 2001: "Ahora un empleado público promedio cobra mil dólares".
Ideológicamente, se define cerca de la justicia social: "Creo que la gente merece vivir mejor, tener buenos servicios y escuelas en condiciones, con un Estado presente". Y valora la honestidad como "un valor innegociable", tomando el ejemplo de sus padres, que "trabajaban 12 horas todos los días y creían en el honor de las personas".