¿Un dólar barato que amenaza a Mendoza? La advertencia que nadie esperaba
¿Sabías que la abundancia de dólares puede ser una amenaza? El economista Juan Carlos de Pablo alerta sobre la ‘enfermedad holandesa’ que ya golpeó a Países Bajos y ahora pone en riesgo a Mendoza.
El economista Juan Carlos de Pablo lanzó una alerta que sacude a Mendoza: la llegada masiva de dólares podría generar un efecto devastador en las economías regionales. El fenómeno, conocido como “enfermedad holandesa”, ya golpeó a Países Bajos en los años 60 y ahora amenaza a provincias exportadoras como la nuestra.
Todo comenzó en Holanda, cuando el descubrimiento de gas natural en el Mar del Norte disparó una entrada de divisas que apreció la moneda local. El resultado: la industria perdió competitividad, las importaciones crecieron y sectores enteros se resintieron. Ese mismo patrón, advierten los especialistas, podría repetirse en Argentina.
¿Qué está pasando en Argentina?
Las exportaciones de Vaca Muerta, la minería y las cosechas récord están generando un superávit de dólares inédito. Pero esa abundancia tiene un precio: el tipo de cambio real tiende a bajar, encareciendo los productos argentinos en el exterior. En Mendoza, la preocupación es concreta.
La vitivinicultura, la olivicultura, la frutihorticultura y el complejo agroindustrial son los más expuestos. Estas actividades deben afrontar costos en pesos que suben al ritmo de tarifas, salarios e impuestos, mientras el dólar se mantiene estable. Los márgenes de rentabilidad se achican y se vuelve difícil sostener inversiones y empleo.
Turismo en la mira
El turismo también está en jaque. Un dólar barato encarece Argentina para los visitantes extranjeros y, a la vez, incentiva a los argentinos a viajar al exterior. Para Mendoza, que apostó fuerte al enoturismo y la gastronomía, una pérdida de competitividad puede traducirse en menos visitantes internacionales y menor movimiento económico.
Los empresarios mendocinos vienen advirtiendo desde hace meses. Mientras el petróleo y la energía se benefician, otras economías regionales reclaman medidas urgentes. El desafío: evitar que la lluvia de dólares fortalezca solo a algunos sectores y debilite a los que históricamente generaron empleo y valor agregado en la provincia.
La paradoja es que Mendoza podría sufrir no por falta de divisas, sino por su abundancia. El reto para la política económica será encontrar mecanismos que permitan aprovechar el potencial exportador sin que un dólar barato golpee a industrias estratégicas que son parte de la identidad productiva mendocina.