Un barrio de 28 mil habitantes sin espacios de cultura: la apuesta que ya cambia a cientos de chicos
Viven 28 mil personas y casi no hay dónde encontrarse. Ahora, un grupo de artistas planta bandera con talleres gratuitos, pero falta lo más importante.
En el barrio Latinoamérica de Rosario, una asociación civil lleva adelante una propuesta que combina el arte circense con la contención social. Se trata de La Estrella, una escuela de circo social que desde 2019 trabaja con cientos de chicos y jóvenes, y que ahora busca consolidar su proyecto con un espacio propio.
La iniciativa nació, según relata su directora, la artista circense Mariela Sánchez, a partir de una necesidad concreta del territorio: “había mucha necesidad de espacios artísticos y culturales, ya que la característica territorial es la densidad poblacional, donde viven 28 mil personas, y pocos espacios para esparcimiento y vinculación comunitaria”.
Talleres y territorio
La propuesta se desarrolla de lunes a viernes, de forma itinerante y vespertina, en tres sedes: la capilla Nuestra Señora del Encuentro (barrio Latinoamérica), el Club Social y Deportivo El Pino (barrio San Francisquito) y la biblioteca popular Franzini Herrera (barrio Parque). Allí se dictan ocho talleres de circo social, que se complementan con murales itinerantes y una copa de leche como merienda.
Los talleres están organizados por rangos etarios: Semillas (desde 3 años), Estrellas de circo (de 6 a 12 años) y Supernovas (adolescentes y jóvenes), con quienes están conformando un elenco de circo.
Además, la asociación impulsa el espacio “Circo en familia”, donde trabajan con los padres de los chicos que asisten, con el objetivo de integrarlos al proyecto comunitario. “Nuestra asociación civil tiene un fuerte arraigo en el circo social con la idea de entender el arte como una herramienta de transformación”, subraya Sánchez.
Resultados y crecimiento
Según la directora, la propuesta ya muestra resultados: “hubo una disminución de la deserción escolar, fortalecimiento de vínculos, aumento de la autoestima, comunicación y confianza y aumento de sentido de pertenencia y participación barrial”.
El equipo docente está integrado por artistas y profesionales de diversas disciplinas, entre ellos Lucía Telesca (teatro), Lucía Fernández (bailarina y artista de circo), Ailén Caballero (malabarista), Pamela Agüero (malabarista), Emanuel Galván (acróbata), Iona Maciel (telista), Mauro Rodríguez (acróbata y clown), Luján Sancho (trapecista) y la propia Sánchez. También colaboran Julia y Soledad, quienes realizan actividades artísticas en distintas organizaciones y plasmaron murales en el instituto Olga Cosettini y el Club El Pino.
Una herramienta para la vida
Para Sánchez, los talleres no solo enseñan técnicas circenses, sino que ofrecen “actividades socioemocionales” que preparan a los participantes para el mundo del trabajo y la vida en sociedad. “Nuestra idea es que los integrantes que pasan por nuestros espacios puedan elaborar la frustración, la solidaridad, el respeto y el compañerismo”, explica.
La Estrella brinda talleres gratuitos y cuenta, desde el año pasado, con el apoyo de los programas provinciales de Cultura “Nueva Oportunidad” y “Cultura Cotidiana”.
El sueño de un espacio propio
Uno de los anhelos de la organización es conseguir un lugar físico definitivo para profundizar su trabajo. “Hacemos circo social porque el objetivo principal es la transformación de las personas”, sostiene Sánchez, quien repasa la historia de esta disciplina: “El circo social se originó en España y tomó mucho impulso con la formación Circo del Mundo y el Cirque Du Soleil”.
La artista, que comenzó en el espacio El Caldero y luego creó Aire de Mar, cuna de reconocidos acróbatas, encontró en el barrio Latinoamérica el lugar para plasmar su experiencia. “En la pandemia nos dimos cuenta que no tenían donde jugar y tampoco había espacios de contención y de cultura”, recuerda.