Un análisis del agua en Puerto Piray encendió las alarmas: encontraron algo que no debería estar
Un técnico químico analizó el agua de Puerto Piray y encontró un nivel de cloro inexistente. Mientras los vecinos acampan frente a la Municipalidad, una pregunta queda flotando: ¿qué más hay en el tanque cisterna?
Un estudio realizado por un técnico químico de Puerto Piray reveló que el agua que llega a los hogares no es potable. El análisis detectó ausencia total de cloro y un nivel de pH fuera de los parámetros permitidos, mientras los vecinos mantienen un acampe frente a la Municipalidad en reclamo de una solución urgente.
La crisis sanitaria en Puerto Piray se profundizó tras las mediciones realizadas por el profesor y técnico químico Juan Carlos Benítez. Según denunció, el suministro local no cumple con las condiciones mínimas para el consumo humano, y el problema tendría su origen en la falta de mantenimiento del tanque cisterna de distribución, una estructura que, de acuerdo con su relato, habría pasado años sin ser higienizada.
Benítez explicó en diálogo con Arriba Misiones que los ensayos de campo se hicieron con un reactivo específico para medir la presencia de desinfectante en la red. "Tomamos la muestra en tres lugares, llevamos nuestro reactivo específico que es la ortotolidina, y realizamos el ensayo en el lugar. Se determinó que no tenía absolutamente nada de cloro", detalló.
El Código Alimentario Nacional establece un mínimo de una parte por millón de cloro residual para garantizar la eliminación de bacterias en el trayecto hacia los hogares, un requisito que hoy no se cumple en la localidad.
Parámetros alterados y riesgo sanitario
Las pruebas de laboratorio posteriores confirmaron el desequilibrio químico del agua que sale de las canillas. El técnico relató que utilizó un método de control directo para evitar fallas instrumentales: "Vine al laboratorio y con una cinta de pH, que es infalible, dio el pH cinco, lo que indica que los valores están todos en desequilibrio".
Ese nivel de acidez está muy por debajo del rango de 6,5 a 8,5 que exige la normativa nacional, una condición que favorece el desarrollo de microorganismos nocivos. Para Benítez, la presencia de materia orgánica en el sistema de almacenamiento anuló el efecto de los químicos aplicados en la planta potabilizadora.
El especialista describió el escenario crítico que encontraron en la cisterna principal: "Había muchísimo lodo en el tanque cisterna que ahora recién están limpiando. Si tiene partículas orgánicas, porque ahí estaban hablando que hasta un perro muerto encontraron dentro, el agua no sale con el residual de cloro que debe tener".
Reclamo vecinal y acampe municipal
La alteración del agua ya tiene consecuencias visibles en la salud de la población. Benítez advirtió que la situación epidemiológica desbordó la contención oficial: "Hay una epidemia de gastroenteritis. Muchos niños, jóvenes y adultos están con ese problema. En la escuela no van muchos chicos porque tienen problemas estomacales".
Ante la falta de respuestas rápidas por parte del Ejecutivo local, los vecinos decidieron organizarse y visibilizar el reclamo con medidas de fuerza en el espacio público. Benítez confirmó que la protesta se mantendrá por tiempo indeterminado hasta obtener garantías sobre la calidad del servicio: "Se tomó la decisión de que vamos a acampar hasta que den una respuesta, una solución definitiva a esto".