Tuvo siete departamentos y dos BMW, pero murió sin nada: la caída de una gloria de Boca
¿Cómo pasó de tener una fortuna a quedarse sin un peso? La respuesta está en los excesos y las decisiones que tomó tras el retiro.
Carlos Salinas, el exdelantero tucumano que brilló en Boca y ganó la Copa Intercontinental de 1978, murió este martes a los 70 años. Su vida estuvo marcada por un contraste extremo: llegó a tener una fortuna gracias al fútbol, pero tras el retiro la perdió casi por completo.
Salinas nació en Ciudadela y su talento lo llevó a River y luego a Boca, donde se convirtió en pieza clave del equipo dirigido por el "Toto" Lorenzo. En esa etapa, el delantero acumuló bienes que nada tenían que ver con sus orígenes. "Tuve dos BMW, un 320 gris y 323 blanco. También siete departamentos", recordó años después.
Su economía dio un nuevo salto cuando dejó Boca. La llegada de Diego Maradona al club lo empujó a buscar otro destino y recaló en Argentinos, donde recibió una cifra millonaria para la época. "Cuando llegó Maradona a Boca, me tuve que ir y Argentinos me dio U$S250.000 en la mano. Yo era un bacán", contó el exfutbolista.
El patrimonio que se esfumó tras el retiro
La caída empezó cuando colgó los botines a los 31 años. Salinas volvió a Tucumán y se enfrentó a una realidad muy distinta a la que había vivido durante su carrera. "No invertí bien porque podría haber comprado un campo u otra propiedad. En mis tiempos, con jugar cinco partidos, podía comprarme un departamento de U$S12.000. Pero todo lo que logré con sacrificio, lo perdí", admitió.
Con el tiempo, los excesos y los problemas personales profundizaron la debacle económica. El exjugador contó que vendió algunas propiedades y dejó otras a sus hijas, pero finalmente se quedó sin nada. "Vendí dos departamentos y los demás los dejé a mis hijas. Y cuando me hundí no me quedó nada", reconoció.
Su muerte cierra una historia atravesada por la contradicción: el hombre que supo tener siete departamentos, dos BMW y una fortuna gracias al fútbol terminó sus días muy lejos de aquella vida de lujos.