Tucumán ya superó la tonelada de cocaína y lo que hallaron en una camioneta rumbo a Atahona encendió las alarmas
Tucumán ya superó la tonelada de cocaína incautada en lo que va del año y quedó segundo en el NOA. El hallazgo en una camioneta que iba hacia Atahona hizo crecer la sospecha de que las bandas cambiaron de método: lo que encontraron los investigadores no cierra por ningún lado.
Los operativos antidroga en Tucumán pasaron un umbral que las autoridades siguen con atención: en lo que va de 2026 ya se incautó más de una tonelada de cocaína, una cifra que deja a la provincia solo por detrás de Salta en todo el noroeste argentino y que alimenta sospechas sobre un cambio en las rutas del narcotráfico.
El dato surge de un relevamiento propio sobre procedimientos informados por Gendarmería Nacional, la Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y las policías provinciales. Según ese recuento, Tucumán acumuló 1.014 kilos en los primeros diez meses del año, apenas un 1,3% menos que los 1.027 kilos de todo 2025.
La diferencia con las provincias vecinas es notoria. Salta lidera con 2.029 kilos, pero sus secuestros cayeron un 46,4% frente al año anterior. Jujuy registró 459 kilos (también con una baja del 46,4%), Santiago del Estero 343 kilos (-74,1%) y Catamarca 133 kilos (-67,6%).
El Operativo Lapacho y la vigilancia permanente
El jefe de Policía, Joaquín Girvau, atribuyó la continuidad de los resultados al Operativo Lapacho, un dispositivo que vigila los límites de Tucumán los 365 días del año. Según explicó, en los últimos meses se intensificó la coordinación con Gendarmería y la Policía Federal para distribuir controles sobre los corredores usados para mover estupefacientes.
Un ejemplo que mencionó es el refuerzo en el puesto de 7 de Abril, en el límite con Santiago del Estero. Esa estrategia, sostuvo, también favoreció el aumento de secuestros de marihuana y cocaína en el departamento santiagueño Pellegrini, donde se aplicaron controles similares. Girvau aseguró que el gobernador Osvaldo Jaldo instruyó a las autoridades de seguridad para replicar este modelo en otras provincias del NOA.
Menos operativos, pero cargamentos más grandes
Las estadísticas revelan un cambio en la modalidad de los procedimientos. En 2025 hubo 34 operativos con un promedio de 30,2 kilos por intervención. En los primeros diez meses de 2026 se realizaron 23 procedimientos, pero el promedio subió a 44,1 kilos, un incremento cercano al 46%.
Entre los golpes más importantes del año sobresale el secuestro de 470 kilos de cocaína transportados en una camioneta hacia Atahona, en el sudeste tucumano. Los investigadores analizan la posibilidad de que ese cargamento haya ingresado antes por un vuelo clandestino, una hipótesis que tomó fuerza por los cambios detectados en el tráfico regional.
Otro operativo relevante se desarrolló en la denominada Ruta de los Valles, un corredor montañoso que habría sido utilizado para llevar 48 kilos de cocaína a Simoca. Allí, personal de Gendarmería interceptó la carga y frustró el traslado.
El tercer caso destacado involucró a dos mujeres bolivianas que habían llegado a San Pedro de Colalao para recibir tres kilos de cocaína de personas cuya identidad no fue precisada. Según la investigación, pretendían llevar la droga a Buenos Aires, pero fueron detenidas en un control en el peaje de Molle Yaco.
La hipótesis de los vuelos clandestinos
Estos procedimientos reforzaron las sospechas sobre una reconfiguración de las rutas del narcotráfico, sobre todo después de las nuevas políticas de vigilancia en las fronteras del norte argentino. El fiscal federal salteño Ricardo Toranzos había advertido que las organizaciones empezaron a modificar su funcionamiento con la puesta en marcha del Plan Güemes y el anuncio del Operativo Roca, que aún no estaba operativo.
Entre los cambios que mencionó figura un presunto aumento de los vuelos clandestinos para trasladar cocaína hacia el sur de Salta, cerca de los límites con Tucumán y Santiago del Estero. Las aeronaves podrían aterrizar en pistas improvisadas o arrojar cargamentos en lugares preestablecidos para su posterior traslado por tierra.
La situación también generó cuestionamientos desde Salta. Rodolfo Zigarán, interventor de Aguas Blancas, consideró que el aumento relativo de los secuestros en Tucumán podría indicar que las organizaciones criminales están modificando sus circuitos de distribución. Cuestionó los resultados del Plan Güemes y reclamó una revisión urgente, al advertir sobre el riesgo de que Tucumán se convierta en un centro de almacenamiento y redistribución de estupefacientes.
Sus declaraciones plantean una interpretación distinta de las estadísticas: mientras las autoridades tucumanas sostienen que los decomisos reflejan la efectividad de los controles, otros funcionarios entienden que también podrían evidenciar un desplazamiento del narcotráfico hacia el interior del NOA.
El reclamo por el derribo de aeronaves
El secretario de Lucha contra el Narcotráfico, Jorge Dib, reconoció que la modificación de los corredores utilizados por los traficantes es uno de los principales desafíos actuales. Dijo que Jaldo planteó inicialmente esta problemática ante las autoridades nacionales y que luego otros gobernadores del noroeste se sumaron a los reclamos, aunque todavía no se obtuvieron las respuestas esperadas.
En ese contexto, confirmó que trabajó junto con la diputada nacional Eliana Bruno, de La Libertad Avanza, en una iniciativa legislativa para establecer un régimen de derribo de aeronaves vinculadas con vuelos ilegales. La propuesta fue presentada ante los ministerios nacionales de Seguridad y Defensa, según indicó Dib, quien relacionó la necesidad de esa herramienta con el presunto incremento de los vuelos utilizados para transportar drogas en la región.
Desde la conducción policial tucumana anticiparon que los próximos pasos apuntarán a reforzar la vigilancia fronteriza, mejorar el intercambio de información con otras fuerzas y ampliar el uso de herramientas tecnológicas para detectar movimientos sospechosos. Girvau señaló que los operativos deberán modificarse constantemente para responder a los cambios de estrategia de las organizaciones narcotraficantes.
El balance de 2026 deja dos lecturas que las autoridades deberán analizar: Tucumán mantuvo prácticamente sin variaciones la cantidad de cocaína secuestrada y aumentó el volumen promedio de los cargamentos interceptados, mientras que las demás provincias del NOA registraron fuertes retrocesos. Aunque estas cifras no permiten determinar por sí solas cuánto aumentó o disminuyó el tráfico real, sí muestran un cambio significativo en la distribución regional de los secuestros. El desafío para los investigadores será establecer si ese comportamiento responde a una mayor eficacia de los controles provinciales, a una modificación de las rutas del narcotráfico o a una combinación de ambos factores.

