El servicio que traslada a miles de chicos al colegio en Tucumán quedó reducido a su mínima expresión: la caída en la cantidad de vehículos habilitados golpea de lleno a las familias que dependen de él. Los detalles del derrumbe y el plan que evalúan para intentar rescatarlo.
La Asociación de Prestatarios de Transportes Escolares de Tucumán advirtió que el sector atraviesa una situación terminal. Según los datos que maneja la entidad, la flota habilitada para trasladar alumnos se derrumbó de 180 a solo 29 vehículos.
El presidente de la asociación, Guillermo Totongi, confirmó a LV12 que la última inspección semestral de las autoridades de control reflejó una caída del 85% del parque automotor dedicado al transporte de estudiantes.
Por qué se desplomó la actividad
Totongi explicó que las secuelas de la pandemia obligaron a muchos choferes a buscar otro rubro o a transferir sus licencias al transporte interurbano. A eso se sumó el avance de las aplicaciones de viajes particulares, que les quitó pasajeros.
El dirigente remarcó además que la imposibilidad económica de renovar los vehículos hizo inviable sostener las prestaciones familiares tradicionales. Así, la actividad alcanzó su registro histórico más bajo.
Qué buscan con el Concejo Deliberante
Los referentes del sector mantienen conversaciones con concejales para impulsar una ordenanza metropolitana que habilite el servicio en el Gran San Miguel de Tucumán.
El proyecto busca autorizar trazados interjurisdiccionales para recoger y trasladar alumnos entre la capital y municipios aledaños como Yerba Buena, Tafí Viejo o Banda del Río Salí. Según Totongi, eso permitiría sumar nuevos pasajeros y aliviar la caída de la demanda.
El dirigente aclaró que la iniciativa requiere un acuerdo institucional fluido entre las intendencias involucradas antes de su ratificación legislativa.