Tucumán se plantó frente al Rectorado de la UNT y le marcó la cancha a Milei
Docentes y estudiantes llevan 45 días de huelga y advierten que el sueldo no llega ni hasta el día 10. La marcha frente al Rectorado de la UNT le puso fecha al reclamo que Milei todavía no responde.
La tarde del jueves, San Miguel de Tucumán volvió a ser escenario de una protesta que se sintió a lo largo de cuatro cuadras. Miles de estudiantes, docentes, no docentes y referentes gremiales se concentraron frente al Rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), en Ayacucho 491, para exigirle al Gobierno de Javier Milei que cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario y atienda la crisis presupuestaria que golpea a las casas de estudio.
La movilización formó parte de la Marcha Federal Universitaria llega a Catamarca: qué reclaman los que se concentran en Belgrano y Junín">quinta Marcha Federal Universitaria, una jornada que reinstaló en la agenda el debate por los fondos, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y las dificultades que enfrentan los estudiantes para seguir cursando.
Un reclamo que ya tiene historia judicial
El pedido central de la convocatoria fue claro: que el Gobierno nacional acate la norma que el Congreso ratificó tras el veto presidencial. El conflicto escaló a la Justicia federal, que ordenó cumplir con la ley y le aplicó una multa diaria de $100.000 al jefe de Gabinete, Diego Santilli, por desobedecer una medida cautelar.
La pulseada por los números también mira al futuro. Para 2027, la administración de Milei contempla unos $7,3 billones para las universidades, mientras que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) calcula que se necesitan cerca de $11 billones.
En Tucumán, la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (ADIUNT) respaldó la marcha con un paro. Según se informó durante la jornada, el gremio acumula 45 días de huelga en lo que va del año.
"Casi se nos hace difícil llegar hasta el día 10"
Detrás de los números, aparecen las historias cotidianas. Silvia Martínez, trabajadora no docente del colegio Gymnasium, puso el foco en el bolsillo: "Nosotros estamos en una situación más complicada porque no se nos aumenta el sueldo". Y sumó: "Casi se nos hace difícil llegar hasta el día 10 de cada mes".
Mateo Moreno, estudiante de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras, apuntó a las consecuencias de las medidas de fuerza: "Es un presente duro, tenemos muy pocas clases por las medidas que se toman". Además, pidió que los dirigentes tomen decisiones más contundentes y reclamó una postura más firme del gobernador Osvaldo Jaldo frente a la Casa Rosada.
Un documento, carteles y una postal de cuatro cuadras
La convocatoria reunió a integrantes de distintas facultades, agrupaciones estudiantiles, sindicatos y autoridades universitarias. Durante la concentración, un grupo de estudiantes leyó un documento con los principales reclamos.
Agustina Vilte, estudiante de Arqueología de la Facultad de Ciencias Naturales, estimó que la marcha se extendió a lo largo de cuatro cuadras. "La universidad forma profesionales y tiene que ver con el ascenso social, con poder acceder a mejores trabajos, a mejores oportunidades y a poder cumplir sueños", expresó.
No todos quedaron conformes con la cantidad de asistentes. Fernanda Coronel, docente de la Escuela de Bellas Artes, consideró que la situación exigía una convocatoria aún mayor: "Yo creo que tendría que estar todo Tucumán en la calle". También advirtió que las dificultades económicas empujan a muchos estudiantes a buscar ingresos mientras estudian.
Solidaridad sin burbujas
Sofía Iglesias, estudiante de Medicina, reconoció que las medidas de fuerza no impactan igual en todas las carreras: "Si tuviera mi burbuja, diría que no me afecta en absolutamente nada. Pero justamente eso, mi burbuja no es la realidad".
Pablo Moliterno Abi Cheble, egresado de Derecho y estudiante avanzado de Trabajo Social, planteó que el apoyo a la universidad pública no depende de una experiencia personal: "No hace falta que sea una afectación personal para que uno pueda solidarizarse con la causa".
La jornada dejó al descubierto una preocupación compartida: cómo sostener el funcionamiento de las universidades públicas en un contexto de restricciones, salarios deteriorados y clases interrumpidas. El mensaje final apuntó directo al Gobierno nacional: garantizar los recursos para que la educación superior pública siga en pie y no se cierren las puertas para las próximas generaciones.

