Tucumán produce poco pollo y el 80% llega de afuera: por qué la balanza no se inclina
El pollo que llega a la mesa de los tucumanos casi nunca se cría en la provincia: ocho de cada diez kilos vienen de afuera. La razón no es solo el precio, y lo que advierte un productor local cambia la discusión.
La producción avícola tucumana no alcanza para abastecer el mercado interno y ocho de cada diez kilos que se consumen en la provincia llegan desde otras jurisdicciones. El dato fue señalado por Alfredo Alvarado, presidente de la Cooperativa CAL 306, quien advirtió que la actividad local sigue sin despegar.
En diálogo con LV12, Alvarado explicó que el fenómeno se profundizó por el contexto económico de los últimos años. "El consumo de carne de pollo viene evolucionando hace muchos años. Particularmente en la Argentina, en este último tiempo es por el tema económico", sostuvo.
El razonamiento es simple: la diferencia de precios inclinó la balanza hacia las carnes blancas. "A la gente le conviene mucho más consumir pollo, que es más barato", afirmó el titular de la cooperativa.
Una dependencia que no cede
El problema no es solo de volumen, sino de estructura productiva. Según Alvarado, en la provincia hay pocos productores avícolas y la oferta se concentra en pollo congelado. "A nosotros nos toca competir con pollos congelados que son más baratos, que vienen de Entre Ríos o Santa Fe, pero la gente prefiere el pollo fresco", detalló.
El dirigente apuntó contra la ausencia de políticas públicas que incentiven la actividad. "No hay en Tucumán un desarrollo de una política pública para incentivar la producción de pollo como para suplantar ese 80% que viene de otras provincias", cuestionó.
A ese escenario se suma el peso de los costos, con el alimento balanceado como principal componente. "El alimento es lo que más se lleva en la evolución del desarrollo del pollo", precisó.
El pollo avanza en la mesa argentina
Mientras Tucumán depende de la producción de otras provincias, el pollo gana terreno en el consumo nacional. De acuerdo con proyecciones del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el consumo podría superar los 50 kilos por habitante al año durante 2026, luego de cerrar 2025 en torno a los 49 kilos.
La carne vacuna, en tanto, se ubica actualmente cerca de los 47 kilos por habitante, una diferencia que confirma el cambio de hábitos. El fenómeno también impulsó el desarrollo de productos elaborados a base de pollo, como supremas, albóndigas y quipe, que agregan valor a la producción y amplían la oferta para los consumidores.