Tu perro te entiende más de lo que creés: lo que descubrieron sobre las consonantes
¿Tu perro realmente entiende cuando le hablás? Un experimento con 20 perros y 20 personas reveló qué parte del sonido de las palabras logran captar, y el resultado sorprendió a los científicos.
Un equipo de investigadores de la Universidad Eötvös Loránd, en Hungría, encontró que los perros pueden reconocer patrones de consonantes en el habla humana y usarlos para identificar unidades parecidas a palabras. El trabajo, publicado en la revista Science, abre una ventana sobre cómo procesan los sonidos los animales y qué rol juega la convivencia con las personas en su cerebro.
Para llegar a esa conclusión, los especialistas en neurociencia y comportamiento animal compararon las respuestas cerebrales de 20 perros domésticos y 20 personas mientras escuchaban secuencias de habla continua, sin pausas ni señales acústicas que marcaran dónde terminaba una palabra y empezaba otra.
La actividad cerebral se midió con electroencefalografía (EEG) no invasiva, a través de electrodos apoyados sobre el cuero cabelludo. Los resultados mostraron que tanto los perros como los humanos seguían con más facilidad el ritmo de las secuencias cuando los patrones de consonantes definían las unidades similares a palabras.
Cómo detecta el cerebro canino los patrones del habla
En el experimento se presentaron secuencias de sonidos donde consonantes y vocales se combinaban de distintas formas. Algunas tenían patrones recurrentes de consonantes, otras de vocales, y un tercer grupo no repetía ningún patrón.
Los perros detectaron con mayor facilidad las unidades organizadas a partir de consonantes, una característica que también aparece en los seres humanos. Los participantes humanos, en cambio, pudieron identificar patrones consonánticos y vocálicos, aunque los segundos les costaron más.
Los investigadores también registraron un cambio en la actividad eléctrica cerebral alrededor de los 400 milisegundos después del inicio de cada unidad similar a una palabra, tanto en perros como en personas. Esa respuesta apareció solo cuando las secuencias estaban organizadas mediante patrones de consonantes.
El fenómeno se vincula con la sincronización neuronal, el proceso por el cual la actividad del cerebro acompaña los ritmos que detecta en los estímulos acústicos. Según los resultados, los perros pueden extraer regularidades del habla y usarlas para organizar los sonidos que escuchan.
Qué pasa con los perros que vivieron en la calle
La investigación incluyó también a perros que durante sus primeros tres meses de vida habían estado en la calle o en refugios, en lugar de criarse como mascotas en una casa. Estos animales mostraron una preferencia por los patrones consonánticos similar a la de los perros que convivieron con personas desde chicos.
Ese dato sugiere que la capacidad de detectar patrones consonánticos no depende necesariamente de haber crecido en un entorno familiar con exposición temprana e intensa al habla humana. Para los investigadores, el aprendizaje de patrones a partir de la escucha podría contribuir al desarrollo de esta característica.
Boglárka Morvai, bióloga e investigadora del equipo, explicó que los resultados respaldan la posibilidad de que la exposición al habla permita desarrollar ciertas formas de procesamiento auditivo sin necesidad de contar con capacidades lingüísticas similares a las humanas.
El estudio no demuestra que los perros comprendan el lenguaje como las personas ni que puedan interpretar cualquier palabra que escuchan. Su aporte consiste en mostrar que el cerebro canino puede detectar regularidades en las secuencias de sonidos y utilizarlas para organizar el habla.
Las diferencias entre perros y humanos
Aunque los resultados mostraron similitudes entre ambas especies, los científicos identificaron diferencias en la manera de procesar el habla:
Humanos: pudieron detectar unidades definidas tanto por patrones de consonantes como de vocales, aunque tuvieron más facilidad con los primeros.
Perros: siguieron con mayor eficacia los patrones consonánticos, pero no lograron identificar de la misma manera las unidades organizadas a partir de vocales.
Ritmo: el de las sílabas apareció en las respuestas cerebrales de ambas especies, mientras que el de los sonidos individuales del habla solo se detectó en los humanos.
Esta última diferencia sugiere que el cerebro humano procesa el habla con un nivel de detalle más fino: puede seguir el ritmo de cada sonido, mientras que en los perros la sílaba parece funcionar como la unidad mínima de procesamiento.
En conjunto, los resultados aportan nuevas evidencias sobre cómo la convivencia con los seres humanos puede influir en el procesamiento auditivo de otras especies. También muestran que algunas características del cerebro humano relacionadas con la organización del habla pueden surgir mediante mecanismos de aprendizaje que no requieren capacidades lingüísticas complejas.