Trump castigó a la Corte Penal Internacional y el mundo contuvo la respiración
Parecía un viernes de festejo para la justicia internacional con el Nobel de la Paz a una de las primeras juezas de la Corte Penal Internacional. Horas después, Washington le asestó un golpe económico para dejarla sin margen de acción. La advertencia que siguió lo cambia todo.
El gobierno de Donald Trump redobló su ofensiva contra la Corte Penal Internacional (CPI) y le asestó un golpe económico directo: nuevas sanciones para cortarle los recursos y paralizar su funcionamiento. La medida llegó apenas horas después de que la abogada sudafricana Navanethem "Navi" Pillay, una de las primeras juezas del tribunal, fuera distinguida con el Premio Nobel de la Paz.
El anuncio lo hizo el secretario de Estado, Marco Rubio, a través de un comunicado en el que no dejó margen para interpretaciones: "El presidente nunca permitirá que la CPI procese a norteamericanos. Por eso, hoy, Estados Unidos está imponiendo sanciones a la CPI. Prohibiremos las transacciones con esta corte que actúa al margen de las normas, cortando sus recursos y paralizando su capacidad operativa".
La jugada se suma a la orden ejecutiva que Trump había firmado en febrero del año pasado, cuando ya había sancionado a fiscales y jueces de la CPI por lo que la Casa Blanca consideró acciones "ilegítimas e infundadas" contra la soberanía y la seguridad nacional de Estados Unidos.
Un mensaje sin matices
Rubio fue más allá y dejó en claro que la postura no es nueva: "Durante décadas, tanto republicanos como demócratas rechazaron la idea de que la CPI tuviera la facultad de procesar a ciudadanos estadounidenses, miembros de las Fuerzas Armadas o líderes políticos. Estados Unidos nunca se unió a la CPI. No la necesitamos. Y no la queremos".
El jefe de la diplomacia norteamericana apuntó contra Europa sin nombrarla. Habló de "expertos globalistas situados al otro lado del océano" a los que, según dijo, no les importa lo que piensen los ciudadanos estadounidenses. "Quieren que la CPI haga más, incluido el procesamiento de ciudadanos estadounidenses: militares que defienden a su país, agentes de la Patrulla Fronteriza que protegen a nuestra nación y líderes electos que velan por nuestra seguridad nacional. Quieren más poder, y lo quieren a nuestra costa".
La Casa Blanca ya venía mostrando su rechazo por las órdenes de arresto que la CPI emitió contra funcionarios israelíes por presuntos crímenes de guerra en la Franja de Gaza, entre ellos el primer ministro Benjamin Netanyahu, aliado de Trump. También había expresado su malestar por una investigación anterior sobre las acciones de soldados norteamericanos en Afganistán, un caso que el tribunal ya cerró.
Netanyahu respaldó la ofensiva
El primer ministro israelí elogió a Trump y a Rubio por lo que calificó como una "decisión crítica". Desde su oficina aseguraron que la CPI "no es un tribunal" sino "un organismo político que representa una amenaza mortal para las democracias respetuosas de la ley en todo el mundo y para la misma idea de soberanía nacional".
En la misma línea, Rubio lanzó una advertencia que sonó a ultimátum: "Nuestro mensaje es claro: Estados Unidos y su pueblo no están sujetos a la jurisdicción de la CPI. Ambos partidos coinciden en esto, pero solo Trump tiene la determinación de tomar las medidas necesarias para acabar con esta amenaza de una vez por todas. O la CPI pone fin a sus amenazas, o nosotros terminaremos con la CPI".
El secretario de Estado también apuntó a los aliados de Washington que forman parte del tribunal: "Esperamos que nuestros aliados —muchos de los cuales forman parte de la CPI y dependen de los militares estadounidenses para su defensa— frenen a la Corte. Si no lo hacen, Estados Unidos continuará su campaña para desmantelar la CPI, ladrillo a ladrillo, hasta que los estadounidenses dejen de estar amenazados".
Rubio justificó la demora en la aplicación de las sanciones: "Pospusimos esta designación por respeto a nuestras relaciones y con la esperanza de que la CPI cambiara el rumbo o fuera contenida por los Estados parte. Sin embargo, ni la CPI ni los Estados parte han tomado medidas significativas para abordar nuestras preocupaciones".
Sin embargo, dejó una puerta abierta al diálogo: "A pesar de su inacción, mantenemos la esperanza de una solución diplomática. Estructuramos esta medida para dar a los Estados parte la oportunidad de negociar y presentar una solución que responda a nuestras inquietudes. Si estos esfuerzos no dan fruto, continuaremos ajustando nuestras acciones en consecuencia".
El Nobel que encendió la mecha
La distinción a Pillay fue el detonante inmediato. La abogada de 85 años fue una de las primeras juezas de la CPI, creada en 2002 para perseguir a los responsables de los crímenes internacionales más graves. Además, presidió la comisión de investigación independiente de la ONU que concluyó el año pasado que Israel cometió un genocidio en la Franja de Gaza.
El gobierno de Netanyahu rechazó ese informe por considerarlo "escandaloso" y este viernes fustigó el galardón a Pillay al entender que legitima el "odio contra Israel".
Tras conocerse la decisión del Comité Noruego del Nobel, la presidenta de la CPI, Tomoko Akane, felicitó a la jurista sudafricana y consideró que el premio supone un "reconocimiento" al papel de la justicia internacional como "piedra angular de una paz duradera", en un "momento de profundos desafíos".
Pillay, que actualmente se desempeña como jueza en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el caso en el que Myanmar está acusada de genocidio contra integrantes de minorías, no se quedó callada. Al enterarse de que había sido premiada, en medio de una lluvia de aplausos en Núremberg, lanzó una chicana contra Trump, quien esta semana —al igual que el año pasado— insistió en que debería ser galardonado con el Nobel de la Paz.
"Si aplauden un poco más fuerte, quizás comparta el premio con Trump", bromeó Pillay, en una alusión indirecta a la anterior galardonada, la dirigente opositora María Corina Machado, quien el año pasado le entregó la medalla de su galardón al presidente norteamericano en una visita a la Casa Blanca.
En su red Truth Social, Trump reposteó el mensaje de la firma jurídica estadounidense Schoen Law Firm, que afirmó que el Comité Nobel "se avergonzó a sí mismo de manera irreparable y rebajó el otrora gran Premio Nobel de la Paz al otorgárselo a Pillay", a quien calificó como "una detractora sin tapujos de Estados Unidos e Israel".
La CPI cuenta con 125 Estados miembros que ratificaron el Estatuto de Roma, entre ellos todos los países de la Unión Europea y los miembros de la OTAN, con la excepción de Estados Unidos y Turquía.
Today, the Trump Administration is sanctioning the ICC.
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) October 9, 2026
This action should encourage our Allies within the Court to work for solutions to end this threat to U.S. sovereignty forever. pic.twitter.com/D86dCqLUaZ
Prime Minister Benjamin Netanyahu:
— Prime Minister of Israel (@IsraeliPM) October 9, 2026
I commend President @realDonaldTrump and @SecRubio for taking this critical decision to sanction the ICC.
The ICC is not a court. It is a political body that poses a mortal threat to law abiding democracies worldwide and to the very idea of…
Amazing moment.
— Agnes Callamard (@AgnesCallamard) October 9, 2026
Navi Pillay has received the Nobel Peace Prize ! https://t.co/HL3r1PJzLO
We are at the Nuremberg Court; I cannot think of a stronger symbol for her Nobel prize.
We are all so thrilled!
This is her first reactions upon hearing the news: pic.twitter.com/Crbj6XdiyQ