Tres tenían prohibido acercarse y ellas igual tuvieron que llamar a la Policía
En solo doce horas, cuatro mujeres de Posadas y Garupá tuvieron que llamar a la Policía por violencia en sus vínculos. Dos de los señalados ya tenían prohibición de acercarse y aun así aparecieron. Qué encontraron los efectivos cuando llegaron.
La Justicia había dicho "no te acerques". Ellos igual fueron. En apenas doce horas, cuatro mujeres de Posadas y Garupá terminaron pidiendo auxilio a la Policía porque la violencia dentro de sus vínculos no se detuvo ni siquiera con papeles firmados.
Los episodios se encadenaron entre la noche del jueves 5 y la mañana del viernes 6 de noviembre. Las damnificadas tienen entre 23 y 51 años. En dos de los casos, los señalados como agresores cargaban prohibiciones judiciales de acercamiento vigentes. Tres situaciones involucraron a parejas o exparejas; la restante, a un hijo que tenía vedado volver a ver a su madre.
La restricción que no frenó nada
El primero de los casos con medida de por medio se dio en Posadas. Una joven de 23 años contó a los efectivos que su expareja la había agredido físicamente varias veces en plena vía pública, aun cuando regía una orden que le impedía aproximarse a ella. Según su denuncia, esa protección formal no alcanzó para cortar los ataques.
Con el relato en mano, la Mini Brigada de la Comisaría Novena puso el caso en conocimiento del Juzgado de Instrucción 3, Secretaría 2, que dispuso buscarlo y detenerlo. Lo encontraron en las cercanías de las calles 156 y 158 de la capital provincial. Era alrededor de la 1.30 del viernes cuando cayó y quedó alojado en una dependencia policial, a disposición de la Justicia.
Poco más de cinco horas después, la historia se repitió con otro protagonista. En la Chacra 102, una mujer de 51 años llamó al 911 porque su hijo de 19 había entrado a su casa pese a tener prohibido acercarse a ella. De acuerdo con su testimonio, el joven estaba agresivo, la amenazaba y rompía cosas dentro de la propiedad.
Los uniformados de la Comisaría Sexta llegaron al domicilio, lo demoraron y convocaron a Policía Científica para dejar registro de los daños denunciados. La mujer, en tanto, se presentó en la dependencia para seguir con el trámite.
Un cuchillo, una fuga y un final en la calle
El viernes también arrancó violento en la Chacra 111. Cerca de las 7.40, una mujer de 47 años avisó que su expareja se había plantado en su vivienda de calle 66, casi avenida 115, y la había amenazado con un cuchillo.
Mientras los efectivos escuchaban su relato, el sospechoso notó la presencia policial y salió corriendo por los pasillos internos del barrio. La escapada duró poco: lo interceptaron en la esquina de 68 y 113. El hombre, de 44 años, fue detenido y trasladado a sede policial.
Que hubiera un arma blanca en medio de las amenazas es un dato que pesa al momento de medir el riesgo, aunque las circunstancias exactas del episodio todavía deben esclarecerse en la investigación.
Garupá: resistencia y amenazas a vecinos
El más temprano de los cuatro procedimientos había sido el jueves, cerca de las 22, en el barrio Don Claudio de Garupá. Una joven de 25 años denunció que su pareja la insultaba, había intentado pegarle y además amenazaba a familiares y vecinos.
Personal de la Comisaría de Garupá acudió para resguardar a los involucrados. El hombre, de 26 años, intentó escapar y se resistió al procedimiento, pero igual terminó detenido y trasladado a una dependencia. La denuncia no se limitó a la pareja: también abarcó a integrantes del entorno familiar y del barrio que, según el relato que llegó a los investigadores, habían recibido amenazas.
Qué pasa después de la denuncia
El saldo de la seguidilla fue de tres hombres detenidos y un joven demorado. Pero los casos dejan abierta una pregunta que va más allá de las actuaciones policiales: qué sucede cuando una mujer denuncia y necesita que esa protección se sostenga en el tiempo.
Las dos damnificadas de Posadas ya tenían restricciones judiciales contra los denunciados y, aun así, debieron volver a llamar a las autoridades. Las prohibiciones de acercamiento son herramientas pensadas para evitar nuevos contactos y situaciones de riesgo; su cumplimiento, el seguimiento de cada expediente y la respuesta rápida cuando se incumplen son las piezas que hacen que esas medidas sirvan de algo.
Lo ocurrido en estas horas muestra el mismo problema con distintas caras: relaciones de pareja, vínculos entre exparejas y también lazos familiares donde la violencia no se corta con una firma.